El sector energético local está bajo tensión por el conflicto en Medio Oriente. En medio del alza histórica de los combustibles, también se ha resentido el Gas Licuado de Petróleo (GLP), donde Gasco es el principal proveedor en Chile. “Tanto en los distintos formatos de cilindros como en gas granel el alza ha sido en promedio de un 10%”, reconoce a DF el gerente general de Empresas Gasco, Cristián Aguirre.

Chile es un importador de hidrocarburos, por lo que los precios de todos estos últimos están afectos tanto a la variación del tipo de cambio como de los índices internacionales. En el caso del GLP, el mercado chileno importa en su mayoría desde Estados Unidos. Aguirre explica que, aunque el conflicto internacional está situado en otros límites geográficos, economías como India, China, Japón o Corea del Sur -que sí se abastecen de hidrocarburos que transitan por el Estrecho de Ormuz- se ven obligadas a buscar alternativas.

Esto, presiona la demanda del transporte marítimo que abastece a Chile y aumenta el costo, haciendo que -por una parte- el precio a nivel local se vea afectado. El ejecutivo sostiene que el GLP ya sufrió un alza en medio del aumento del tipo de cambio, lo que de todas formas no ha sido un impacto significativo si se compara con las variaciones de la bencina, el kerosene o el diésel. La duda es si esta alza podría mantenerse o seguir escalando en medio de un escenario marcado por la incertidumbre.

Aguirre admite que es muy difícil prever lo que sucederá, teniendo en cuenta que las conversaciones y bloqueos van y vienen. Eso sí, plantea algunos puntos en el análisis. Mientras se extienda este conflicto, sostiene que podrían entrar a jugar otras variables que son independientes del tipo de cambio y los costos del transporte marítimo, “como los stocks de gas licuado desde donde nosotros nos abastecemos”.

“Hasta el minuto los stocks de Estados Unidos como tal, como país que nos exporta gas y el cual nosotros importamos, están en una condición súper buena. No vemos una condición de peligro de un shock de desabastecimiento o un problema que pueda generar un quiebre en la cadena logística de nuestro país”, dice. Otra variable que podría gatillarse en el mediano plazo si esto persiste, por ejemplo, es el encarecimiento del paso por el Canal de Panamá.

Pese a todo, sentencia: “No hay riesgo de que Chile corra peligro de un desabastecimiento, de un quiebre de stock de gas licuado”. - Pero de extenderse el conflicto, ¿llegará un minuto en que no se pueda resistir? - Hoy no estamos en ese caso, porque lo que nos preocupa, los inventarios y los stocks de los mercados que traemos gas licuado, están súper bien.

Y las empresas que tienen contratos a largo plazo, no vamos a tener problemas y a lo más vas a tener una afectación por tipo de cambio o por algunas alzas en el transporte marítimo o de pasos para que transiten los gaseros. Pero no vemos un problema. Ni quiebre de abastecimiento ni alzas que después sean, por decir así, incontrolables.

- ¿En cuánto han aumentado sus costos por efecto de este conflicto? Va a depender, pero solo un costo relevante que es transversal para todas las industrias es el de fletes. Hoy se habla que esta alza del petróleo podría tener una afectación entre un 20% y un 25% de aumento en los costos referido al componente logístico por el transporte.