El regreso a la Tierra de la nave Orion spacecraft tras la misión Artemis II abrió un debate técnico sobre uno de sus sistemas más críticos: el escudo térmico. La discusión surgió luego de que circulara una imagen tomada tras el amerizaje, donde se aprecia una zona blanquecina en la parte inferior de la cápsula, lo que llevó a especulaciones sobre un eventual daño estructural. Tras las primeras revisiones, especialistas en ingeniería aeroespacial plantearon que el desgaste del material no habría sido completamente homogéneo.
En algunas zonas, la ablación —proceso mediante el cual el recubrimiento se consume para disipar calor— habría sido más intensa de lo esperado. Aunque aquello no apuntaba necesariamente a una falla grave, sí generó preguntas sobre el comportamiento del sistema de cara a futuras etapas del programa Artemis Program. Lee también...
Astronautas de Artemis II: "Cuando volvimos a casa, nos quedamos impactados por la efusión global" Viernes 17 Abril, 2026 | 09:27 NASA descarta desprendimiento de material El administrador de la NASA, Jared Isaacman, salió al paso de los rumores y aseguró que no existió pérdida de material en la cápsula. “La decoloración no correspondía a material desprendido”, afirmó la autoridad, agregando que la marca coincide con el área de la almohadilla de compresión, una zona que ya había mostrado comportamientos similares en pruebas de laboratorio. Según explicó, esto no implica daño estructural inesperado ni compromete la integridad de la nave.
Qué hace el escudo térmico de Orion El escudo térmico de Orion está diseñado para resistir temperaturas cercanas a los 1. 650 °C durante el reingreso a la atmósfera terrestre. Su funcionamiento se basa en la ablación controlada: el material superficial se desgasta gradualmente para absorber y expulsar calor, protegiendo así a la tripulación y los sistemas internos.
Desde la agencia espacial indicaron que continuarán con una revisión completa de todos los sistemas, aunque hasta ahora las inspecciones iniciales no han detectado anomalías relevantes. Además, equipos de buzos de NASA fotografiaron el estado de la cápsula bajo el agua inmediatamente después del amerizaje, antes de cualquier maniobra de recuperación que pudiera alterar su superficie.