Esta característica particular podría deberse a una capa de aerosoles a gran altitud en la atmósfera de Saturno que dispersa la luz de manera diferente en esas grandes latitudes. Otra posible explicación sería la actividad de sus auroras, ya que las moléculas cargadas que interactúan con el campo magnético del planeta podrían producir emisiones luminosas cerca de los polos (de forma similar a las auroras boreales y australes en nuestro planeta). La majestuosidad de su sistema de anillos Las observaciones infrarrojas ponen de manifiesto la estructura de la atmósfera de Saturno, incluyendo amplias bandas de nubes y sutiles variaciones causadas por diferencias de temperatura, vientos y brumas a gran altitud.
En particular, la sensibilidad del Webb a este tipo de radiación permite a los científicos explorar diferentes capas de la atmósfera y, de esta manera, estudiar cómo interactúan los gases, las nubes y los aerosoles a distintas altitudes. Estas observaciones aportan nuevos conocimientos sobre los complejos patrones climáticos y la dinámica atmosférica del planeta. Por otro lado, los anillos de Saturno aparecen excepcionalmente brillantes en las imágenes de infrarrojo, ya que están compuestos en gran parte por partículas de agua congelada altamente reflectantes a unas longitudes de onda de 3 micras.
En este sentido, el anillo F de Saturno, el más externo, se ve delgado y nítido en la imagen del Webb. En la instantánea del Hubble, éste apenas se puede apreciar. Siete satélites de entre sus más de 250 lunas Finalmente, en una imagen de campo amplio en el infrarrojo, se distinguen seis de las principales lunas de Saturno: Titán (la más grande de todas), Encélado, Dione, Tetis, Mimas y Jano.
Además, un séptimo satélite está presente en la captura en el visible del Hubble: Epimeteo, el de menor tamaño de los siete y que comparte órbita con Jano, intercambiando sus órbitas cada cuatro años para evitar colisionar. Una vez más, la estrecha colaboración entre estos dos observatorios astronómicos nos ha brindado unas imágenes espectaculares de un planeta vecino del sistema solar. De nuevo, el James Webb y el Hubble reescribiendo la observación astronómica.
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.