Esta semana, y tras varios días de incertidumbre, el Ejecutivo finalmente ingresó el proyecto de ley de Reconstrucción Nacional al Congreso, en medio de especulaciones sobre cómo lograría reunir los votos necesarios para iniciar su tramitación. El cronograma original del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, apuntaba a presentar la iniciativa durante la semana del 6 de abril. Sin embargo, ese plan se modificó luego de que la dupla conformada por los ministros Claudio Alvarado (Interior) y José García Ruminot (Segpres) optara por priorizar otras iniciativas -como los proyectos de seguridad escolar-, dar espacio al trabajo prelegislativo y evitar una sobrecarga en la agenda legislativa.

En ese contexto, el rol de García Ruminot fue especialmente relevante. El titular de la Segpres desplegó una intensa ronda de conversaciones con distintas bancadas, incluyendo al PPD, el PS y acercamientos con el Frente Amplio. No obstante, el diálogo más decisivo se produjo con el Partido de la Gente (PDG).

Tras una serie de reuniones con el Ejecutivo, el PDG anunció que respaldará la idea de legislar el proyecto, luego de alcanzar un acuerdo que incorpora el denominado "Plan alivio clase media", el cual recoge propuestas impulsadas por la colectividad. Desde el propio partido, la diputada Pamela Jiles destacó el papel que jugó el ministro de la Segpres en las negociaciones, marcando una diferencia con Hacienda. En esa línea, afirmó que "en política sabemos que parte de la fórmula, es trabajar con el policía bueno y el policía malo".

Asimismo, agregó que "yo creo que ese es un problema menor, lo que sí que claramente le atribuye un rol central al ministro García Ruminot. Yo creo que él ha sido insistente en estos 10 días, momentos en que La Moneda como que quería bajar el perfil porque consideraba, por ejemplo, que estábamos ganando demasiado. Bueno, el ministro García Ruminot yo creo que se empeñó en que siguiéramos trabajando".