Sin embargo, agregó que eso no desactiva el problema de fondo considerando que Taiwán concentra la fabricación de los chips más avanzados – a través de la tecnológica TSMC- y que el Presidente de China, Xi Jinping, lo ve “como el diamante que quiere controlar”. Pentágono vs. Anthropic Mare Liberum busca tecnologías con aplicación militar, pero también comercial.
Selby sostuvo que el mercado civil se mueve más rápido que el gasto de defensa y suele ofrecer oportunidades mayores. Cuando una startup se presenta como “empresa de defensa”, dijo, el primer ejercicio es explorar aplicaciones comerciales. Entre las áreas que lo entusiasman figuran sensores avanzados, giroscopios de fibra óptica para navegación sin GPS, y un proyecto inédito: instalar centros de datos dentro de bases militares aprovechando concesiones de hasta 99 años, con energía compartida entre la base, el centro de cómputo y las comunidades cercanas.
Su entusiasmo tecnológico lo llevó a tomar posición en la disputa entre el Pentágono y Anthropic. La startup se negó a que Claude, su modelo de IA, se utilizara en armas totalmente autónomas y vigilancia doméstica masiva. En marzo, el Departamento de Defensa declaró que Anthropic es un “riesgo para la cadena de suministro” y el Presidente Donald Trump ordenó a todas las agencias federales dejar de usar su tecnología.
Consultado por DF, dijo que la decisión del Pentágono es “desafortunada” y la describió como producto de una discusión emocional en la que no se midieron implicancias. Defendió que las salvaguardas ya existían: cuando él dirigía naval research se formó un equipo interno sobre uso responsable de IA con participación de sus científicos. Agregó que el Pentágono venía usando Claude con resultados positivos, y sacar a un jugador mayor del ecosistema solo acelera que otros actores “menos confiables” lo reemplacen.
Dijo que espera que “cabezas más frías” prevalezcan o que el litigio revierta la decisión.