En Valencia, además, tienen un testing lab, donde las startups pueden llevar su producto o servicio, conectarlo con una institución deportiva y validarlo en un entorno real. “Se testea para que tenga más validez en el mercado”, explica. Las startups que conectan no se enfocan sólo en el rendimiento deportivo, sino que cubren toda la cadena de valor de la industria: desde smart venues para la gestión y operación de estadios, hasta fan engagement, con nuevas formas de consumo digital y experiencias inmersivas.

A eso se suman tecnologías para maximizar ingresos por patrocinios, sistemas biométricos aplicados al acceso y al VAR, herramientas para la planificación de eventos deportivos y soluciones para la prevención de lesiones en jugadores, entre muchas más. Además, no trabajan sólo con organizaciones ligadas al fútbol: “Nuestra búsqueda es bastante transversal, pero vertical en el sentido de que es innovación aplicada al deporte”, explica Hunger. Un nuevo puente con Chile “Como yo soy chileno y jugué allá, estoy buscando impulsar más la conexión con Latinoamérica y Chile principalmente”, dice Hunger.

Asegura que Chile es uno de los países con el ecosistema innovador más activo de la región y que ya designó a un embajador en el país como conexión directa. Ha sostenido reuniones con distintos actores del ecosistema de innovación deportiva en Chile, como KPI Football, enfocada en el análisis de datos para apoyar decisiones en el fútbol; con Nexxus, los distribuidores de Playermaker, una startup que mide rendimiento con sensores en los zapatos de fútbol; con Elite Skills Arena, que trabaja la capacidad de decisión y reacción del jugador en situaciones de juego; y VS Lab, una plataforma de aceleración enfocada en sportech, fundada por Sebastián Soria. El objetivo en nuestro país, según explica, es por un lado, ayudar a startups chilenas a internacionalizarse, sobre todo cuando el mercado local puede quedarles chico o encuentren barreras para integrarse a la estructura de clubes y organizaciones, abrir espacio para que tecnologías extranjeras entren a Chile.

“En el corto tiempo que llevo acá he intentado ambas, y sigo buscando”, dice.