Y, aunque las pruebas de seguridad apuntan en una dirección prometedora –el PDADMAC ya se utiliza en la industria para el tratamiento de aguas y la fabricación de papel, y los ensayos con células de ratón y plantas de frijol no mostraron efectos negativos–, algunos expertos piden cautela. Bernd Nowack, del laboratorio federal suizo Empa, señaló a C&EN que todavía es necesaria una evaluación completa del ciclo de vida para confirmar que fabricar este recubrimiento genera realmente menos impacto ambiental que producir detergente. El coste tampoco es insignificante: aplicar el recubrimiento cuesta alrededor de 50 céntimos por metro cuadrado de tejido –aproximadamente lo que se necesitaría para tratar una camiseta–, según C&EN.
Aun así, los investigadores creen que ese gasto inicial podría compensarse con el tiempo gracias al ahorro en detergente, agua y energía. Los expertos externos consultados se muestran entusiastas, aunque con cautela. "A primera vista, parece un gran avance", afirma Nowack.
Por su parte, Wiebe M. de Vos, de la Universidad de Twente, señala que nunca había considerado el potencial de las multicapas de polielectrolitos en tejidos autolimpiantes y destaca especialmente la versatilidad demostrada con distintos tipos de tela y de manchas. El siguiente paso, según los autores del estudio, será escalar el proceso para su aplicación industrial y explorar otros posibles usos, como los textiles médicos, donde reducir las infecciones bacterianas sin recurrir a lavados agresivos podría tener implicaciones importantes.