Un reciente estudio científico sugiere que los efectos del café podrían ir mucho más allá de ayudar a mantenerse despierto. Según recoge ScienceAlert, la cafeína podría tener un rol clave en la protección, e incluso recuperación, de la memoria afectada por la falta de sueño. La investigación, liderada por un equipo de la Universidad Nacional de Singapur (NUS), se centró en cómo la privación del sueño impacta la memoria social, es decir, la capacidad de reconocer a otras personas previamente conocidas.
Para ello, los científicos analizaron el comportamiento y la actividad cerebral de ratones sometidos a distintos niveles de descanso. Tal como esperaban, los ratones privados de sueño mostraron un deterioro significativo en su capacidad para identificar a otros ratones con los que ya habían interactuado. Sin embargo, el hallazgo más llamativo surgió al introducir la cafeína en la ecuación: aquellos que recibieron dosis constantes durante una semana antes de ser privados de sueño no presentaron el mismo deterioro en su memoria.
Incluso más, al aplicar cafeína directamente en el tejido cerebral de ratones privados de sueño, los investigadores observaron mejoras en la señalización neuronal. El efecto se concentró en la región CA2 del hipocampo, clave en la memoria social. “La falta de sueño no solo provoca cansancio”, explicó el fisiólogo y autor del estudio Lik-Wei Wong.
“También altera selectivamente importantes circuitos de la memoria”. En esa línea, agregó: “Hemos descubierto que la cafeína puede revertir estas alteraciones tanto a nivel molecular como conductual. Su capacidad para hacerlo sugiere que los beneficios de la cafeína podrían ir más allá de simplemente ayudarnos a mantenernos despiertos”.
El estudio también identificó un mecanismo biológico detrás de este fenómeno. La privación del sueño incrementa la señalización de la adenosina, una sustancia química que favorece el sueño pero que, al mismo tiempo, reduce la actividad de los circuitos responsables de la formación de la memoria. La cafeína, en cambio, actúa bloqueando este efecto, lo que explicaría su capacidad para mitigar el deterioro cognitivo.
“Nuestros hallazgos sitúan a la región CA2 como un centro neurálgico que vincula el sueño y la memoria social”, afirmó el neurocientífico Sreedharan Sajikumar, también parte del equipo de investigación. Según el experto, este avance permite comprender con mayor precisión cómo interactúan el sueño, la memoria y la cafeína a nivel cerebral. Pese a lo prometedor de los resultados, los propios autores advierten que se trata de experimentos realizados en ratones, por lo que aún es necesario confirmar estos efectos en humanos.
Factores como los hábitos de sueño y el consumo regular de cafeína podrían influir significativamente en los resultados. Aun así, el estudio abre nuevas líneas de investigación, especialmente en relación con enfermedades neurodegenerativas como la demencia. Investigaciones previas ya habían sugerido que el consumo habitual de café podría tener un efecto protector, y este nuevo trabajo podría ayudar a explicar por qué.