Memoria contra el olvido: la victoria sobre el nazismo y el fascismo en 1945 Este 9 de mayo se cumplen 81 años de la rendición incondicional de la Alemania nazi ante la Unión Soviética, una gesta que costó más de sesenta millones de vidas en seis años de guerra. Tal como recuerda Yolanda Rodríguez González en MundoObrero. es, “fue el capitalismo y el imperialismo quienes crearon las condiciones para el surgimiento del fascismo en el mundo”, resaltando que la heroica resistencia del ejército rojo en Leningrado, Moscú y Stalingrado marcó el inicio de la derrota del fascismo, una verdad que, advierte la autora, “no debemos permitir que se tergiverse”.

En plena conmemoración, el historiador chileno Jorge Baradit movió las redes sociales recordando el pasado y presente de Kast en Chile: “Hoy se CELEBRA la derrota nazi a manos de la Unión Soviética (…) Uno de esos oficiales nazi arrancó, se escondió y luego emigró escondido a Chile. Su hijo hoy nos gobierna”. La historia del padre nazi de José Antonio Kast La militancia de Michael Martín Kast Schindele en el partido nazi es un hecho incontrovertible y documentado por medios globales como The Washington Post, El País y DW Español.

Este último confirmó en 2021 que el bávaro, nacido en 1924, “se hizo miembro del NSDAP en 1942 cuando tenía 18 años”. Soldado de la Wehrmacht hasta 1945, emigró a Chile en 1950, fundó Cecinas Bavaria en Buin y, según Wikipedia citada en los textos, fue “colaborador de la dictadura militar de Augusto Pinochet”, convirtiéndose en el patriarca de la familia Kast en el país. El contexto chileno de las décadas de 1930 y 1940 era terreno fértil para el nazismo: un artículo de La Nación de 1942 advertía sobre “35.

000 miembros del partido” en Chile, “de los cuales 8. 000 estaban organizados militarmente”, con la embajada alemana en Santiago como centro de propaganda. Ochenta y un año después, José Antonio Kast, que se define como católico anticomunista y reivindica “el legado de Pinochet”, electo presidente de Chile.

La conmemoración del 9 de mayo, concluye Rodríguez González en Mundo Obrero, debe servir para grabar en la memoria que “el fascismo es una amenaza que pone en peligro la paz mundial. Fascismo nunca más”.