John Ternus asumirá como CEO de Apple en septiembre, en un momento de tensión poco habitual para el gigante de Silicon Valley, mientras enfrenta dudas sobre su posición en inteligencia artificial (IA) y una cadena de suministro global más frágil. El ingeniero de hardware de 50 años, con 25 años en el fabricante del iPhone, ha asociado silenciosamente su nombre a algunas de las mayores apuestas de Apple en la última década. Pero para inversionistas y empleados, la transición pondrá a prueba si el negocio de Apple -construido sobre su fortaleza en hardware y disciplina operativa- puede adaptarse a una industria que está siendo redefinida por la IA generativa.
La compañía ha sido más lenta que sus rivales en desplegar funciones de IA disruptivas, lo que ha generado dudas sobre si su próximo director ejecutivo deberá redefinir, más que extender, la estrategia que la convirtió en un gigante de US$ 4 billones. “La pregunta es si tiene el apetito para tomar decisiones audaces, a veces incómodas, que exige definir una nueva plataforma”, escribió Francisco Jeronimo, de IDC. “Construir una plataforma de IA que desarrolladores y empresas adopten genuinamente es un desafío distinto”.
Colegas lo describen como una figura discreta y sin pretensiones, que ha construido una reputación de competencia a medida que crecían sus responsabilidades. “Es como un papá… simplemente un buen tipo”, dijo un exejecutivo de Apple. “Curiosamente es parte de la ‘vieja guardia’, pero al mismo tiempo sigue siendo bastante joven”.
Rol en AppleBajo la supervisión de Ternus como jefe de hardware, Apple ha experimentado con nuevos dispositivos para expandirse más allá del iPhone, además de lanzar modelos que se apartan de su ciclo anual típico. Ha sido la cara visible de esos cambios, incluyendo el iPhone Air “delgado”, lanzado a fines del año pasado, y el MacBook Neo, la entrada de Apple al segmento de laptops asequibles, presentado el mes pasado. No todos han sido éxitos contundentes.
El iPhone Air, que marcó el mayor cambio de diseño del iPhone en años, resultó ser un fracaso comercial relativo. El visor Vision Pro, también bajo su supervisión, reportó ventas decepcionantes. Pero un excolega señaló que las habilidades técnicas de Ternus le permitirían diferenciarse de sus dos predecesores: “desde el foco de Steve Jobs en la narrativa de producto y el marketing, pasando por la excelencia operativa de Tim Cook… y ahora hacia un equipo directivo profundamente arraigado en la ingeniería”.
Cook ha señalado durante años que su sucesor debería surgir desde dentro de la compañía. Su mano derecha, Jeff Williams, dejó Apple en noviembre y luego se integró al directorio de The Walt Disney Company, quedando fuera de la carrera. Ternus superó así a otros altos ejecutivos más reconocidos, incluyendo al jefe de software Craig Federighi y al jefe de marketing Greg Joswiak.
“Esta empresa alcanzará alturas increíbles bajo su liderazgo”, escribió Cook a los empleados el lunes. “No puedo esperar a que lo conozcan como yo”. “Durante un tiempo, Craig Federighi pudo haber sido el sucesor, pero en mi opinión falló en IA y Siri”, dijo otro excolega.
“Además, está más cerca de la jubilación”, añadió, a sus 56 años. “Soy optimista respecto a John como líder”, señaló otro empleado de Apple. “Elegir a alguien interno es otro ejemplo de que Apple reconoce que no le resulta integrar ejecutivos externos en su cultura única… creo que era el mejor candidato interno”.
Cook y el directorio, en tanto, allanaron el camino para Ternus incorporando una nueva generación de talento en la cúpula durante el último año. Entre ellos están el CFO Kevan Parekh, el jefe de operaciones Sabih Khan, la asesora legal Jennifer Newstead y el responsable de IA Amar Subramanya. Nacido en California, Ternus es extremadamente reservado sobre su vida personal.
Se unió a Apple en 2001, pocos años después de graduarse de la Universidad de Pensilvania como ingeniero mecánico. Sus primeros 15 años en Apple transcurrieron mayormente fuera del foco. Recién en 2017 debutó en la conferencia anual de desarrolladores de la compañía, una señal de reconocimiento para talentos en ascenso.
Según colegas, su rol protagónico en el giro de Apple desde los chips de Intel hacia el desarrollo de chips propios alrededor de 2020 consolidó su posición como figura clave dentro de la empresa. Apple apostó a que sus propios ingenieros de silicio podían competir con un gigante de la industria, al tiempo que migraba a una nueva arquitectura base. La apuesta dio resultados, reduciendo costos de externalización y otorgándole control total sobre su hardware.
Ternus describió posteriormente ese cambio como “uno de los más profundos, si no el más profundo en Apple, ciertamente en nuestros productos en los últimos 20 años”. En otra señal de continuidad, Johny Srouji -quien como principal ingeniero de silicio trabajó estrechamente con Ternus en esa estrategia- fue promovido el lunes a jefe de hardware. A fines del año pasado, Ternus también asumió la supervisión de los equipos de diseño de software, justo cuando la compañía se prepara para presentar una renovación de su asistente de voz Siri, considerada clave para demostrar liderazgo en IA.
“Si lo estamos haciendo bien, las personas ni siquiera lo notarán o pensarán en ello”, dijo Ternus en marzo sobre la estrategia de IA de Apple. “Simplemente tendrán una nueva función que empezarán a usar cada vez más porque realmente les gusta”. Aun así, los analistas están preocupados por la incapacidad de Apple de mantenerse al ritmo de sus competidores en el desarrollo de nuevo software de IA que pueda transformar sus productos y ayudar a defender su posición dominante en dispositivos personales.
“El nuevo Siri tiene que salir sin fallas y ser algo que la gente quiera usar”, dijo Gene Munster, de Deepwater Asset Management. “Luego necesita empezar a incorporar talento externo, personas de compañías centradas en IA… culturalmente, deben mostrar al resto de la organización que se están reinventando”.