La nutricionista clínica, Catalina Miranda, conversó con 24 Horas, explicando que "el hecho de comer proteínas como principal alimento en el desayuno implica que el vaciamiento gástrico sea más lento, y si después tú agregas el carbohidrato, este va a ser liberado lentamente versus si tú hubieras elegido el carbohidrato primero". Entonces, al "comer una fruta antes que la proteína, comer el pan antes que una proteína, claramente va a hacer que se eleve la glicemia, se eleve la insulina, y eso es un rebote seguro de hambre", aseguró. Por eso, es ideal preferir alimentos de proteína como primera opción en la mañana y después agregar azúcar para la energía a largo plazo.
Esto porque los alimentos dulces o el café con azúcar provocan una caída de la glucosa las próximas cuatro horas, generando diversos síntomas como fatiga, irritabilidad y urgencia por comer en torno a las 11:00 horas, según concluyó Mayo Clinic. ¿Y las otras comidas? Luego de un desayuno que comience con proteína, aparece el almuerzo y la cena, donde se deben priorizar vegetales para después pasar a otros alimentos como la carne o pollo, acompañado idealmente de un vaso con agua.
"Siempre es mejor empezar con vegetal en el almuerzo, partir con la ensaladita, ya masticarla con un vaso de agua siempre para que así esta fibra se humedezca y tenga un efecto retardador del vaciamiento gástrico. Luego la proteína, pollo, carne, pescado, huevo, y en forma conjunta un carbohidrato de buena calidad", aconsejó la especialista. ¿Cómo ordenarse al comer?
Este método ayuda a mejorar los niveles de sangre en el cuerpo ingiriendo lo mismo, pero de una forma más ordenada: Lo ideal es iniciar con un desayuno con proteínas como huevos u otros alimentos, luego agregar el café o té dependiendo del gusto.