Opinión 12-05-2026 El origen: Un fantasma para una meritocracia efectiva Héctor Medel Ojeda, director (s) Liceo Bicentenario de Cauquenes Mucho se ha dialogado sobre la meritocracia, diciendo que es la única vía de un estudiante para romper las brechas de desigualdad. ¿Pero realmente es la solución? La meritocracia contribuye de forma clara a aumentar la desigualdad social y potenciar la inequidad del estudiantado si esta no considera los factores externos que involucran al estudiante, ya que su origen social aumenta las brechas en el ámbito académico, lo que conlleva a que aunque un alumno coloque todo su esfuerzo en mejorar su condición, siempre se verá perseguido por el fantasma del origen y lo que esto determina para su futuro, que si bien, no es definitivo, si contribuye a que su desempeño no se acompañe de las mismas condiciones que poseen los que han nacido en situación privilegiada.
Lamentablemente, la meritocracia responsabiliza al individuo de su éxito o fracaso escolar y ¿dónde dejamos los factores exógenos al ámbito educacional que afectan en el desarrollo de las capacidades de un estudiante? Nuestro sistema educacional potencia la igualdad de oportunidades permitiendo las mismas posibilidades de acceso a educación a los estudiantes, pudiendo escoger donde deseen estudiar, pero lo anterior no asegura que todos esos alumnos que ingresan a ese sistema educativo puedan mantenerse o progresar de la misma forma. ¿La razón?
no todos los estudiantes poseen el mismo bagaje cultural, social y económico, que les permita avanzar en el sistema en igualdad de condiciones, ya que un estudiante que ha nacido con privilegios y que nunca se ha visto expuesto a carencias económicas o sociales va a tender a presentar un mejor rendimiento que aquél que sí las ha experimentado, mientras tanto que el alumno que se encuentra en situación no acomodada, a raíz de su origen, se ha visto sometido a necesidades que lo llevan a vivenciar situaciones que lo mantienen afligido y lo instan a no rendir de forma exitosa en el ámbito educativo. ¿Cómo podemos pedirle a ese estudiante que pueda enfocarse en sus estudios si en su mente se insertan ideas de: no alcanza para lo básico en el hogar, no tengo para la locomoción, no puedo costear los materiales para mis tareas? Su realidad, está alejada de estos “otros” estudiantes que, al contar con recursos, su “preocupación” se limita a estudiar y rendir en la escuela.
Lo anterior, ha aumentado las brechas en el sistema educativo, donde podemos ver que los padres de aquellos estudiantes que cuentan con una mejor situación económica al decidir libremente donde pueden estudiar sus hijos, consiguen costear la educación de estos en establecimientos de mejor calidad y así asegurar el éxito de los mismos. Entonces, no podemos considerar el esfuerzo como una medida para nivelar la cancha sino contemplamos los factores externos, como parte de las causas que afectan su éxito en el sistema educativo. Sería utópico pensar que un estudiante puede considerarse vencedor si solo se valora su esfuerzo y mérito, puesto que en su ambiente escolar se confluyen estos otros aspectos externos a él que dificultan su desarrollo y que ese mérito sea efectivo, el contemplar al estudiante por su solo desempeño en el ámbito educativo, sin valorar los factores exógenos a él, sin lugar a duda van a posibilitar su éxito escolar o dificultarlo.