El programa Elige Vivir Sano, una de las iniciativas más representativas impulsadas durante el primer gobierno del expresidente Sebastián Piñera y encabezada originalmente por la ex primera dama Cecilia Morel, sufrió un nuevo recorte presupuestario en medio de los ajustes fiscales impulsados por el Ministerio de Hacienda. Según The Clinic, la reducción quedó reflejada en el oficio enviado el pasado 24 de abril por Hacienda al Ministerio de Desarrollo Social, donde se modificó el presupuesto vigente de la cartera y se rebajaron $101 millones al financiamiento del programa, actualmente dirigido por la kinesióloga María José Carvallo. La iniciativa fue creada en 2011 con el objetivo de combatir la obesidad y el sedentarismo, promoviendo hábitos saludables mediante políticas públicas coordinadas entre distintas reparticiones del Estado.
Posteriormente, en 2013, quedó institucionalizada a través de la Ley 20. 670, que creó el Sistema Elige Vivir Sano bajo el alero del Ministerio de Desarrollo Social. El reciente ajuste no es el primero que afecta al programa.
Durante la última discusión presupuestaria, los recursos asignados ya habían disminuido desde $1. 452 millones en 2025 a $867 millones para 2026. Posteriormente, mediante un decreto de modificación presupuestaria correspondiente al primer trimestre, se aplicó una nueva rebaja de $28 millones.
Con el nuevo recorte de $101 millones, el presupuesto total del programa quedó finalmente en $737 millones para este año. Pese al simbolismo político que representa para sectores vinculados al piñerismo, Elige Vivir Sano ha enfrentado cuestionamientos por parte de especialistas, quienes han criticado tanto el diseño como la implementación de la política pública, apuntando a resultados limitados tras más de una década de funcionamiento. No obstante, durante el décimo aniversario de la iniciativa, Cecilia Morel defendió sus avances y aseguró que el programa había contribuido a mejorar distintos indicadores asociados a hábitos saludables.
Entre ellos, destacó el aumento del consumo semanal de frutas y verduras —que pasó de 35% a 40% entre 2009 y 2016— y la disminución del gasto de los hogares en bebidas gaseosas, que bajó desde 77% a 74% entre 2011 y 2017. Durante esa década también se impulsaron medidas como la Ley de Etiquetado de Alimentos, la incorporación de productos saludables en el Programa de Alimentación Escolar, la construcción de centros deportivos, plazas y ciclovías, además de proyectos de huertos escolares, ferias libres y espacios comunitarios orientados a fomentar la actividad física y la alimentación saludable.