Nacido el 6 de marzo de 1960 en Rancagua, pero radicado desde su infancia en Graneros, Víctor Francisco Jara Díaz es un poeta cuya historia está profundamente ligada a la experiencia personal y a la sensibilidad social. Su primer acercamiento a la escritura ocurrió a los 11 años, en un momento de quiebre: la muerte de su madre. Ese episodio marcaría el inicio de una vocación que, con los años, se transformaría en una forma de vida.
Durante su etapa escolar, la lectura fue clave en su desarrollo, siendo entonces cuando descubrió la obra de Óscar Castro, autor que reconoce como una de sus principales influencias. “Empecé a escribir poemas, cuentos, y miraba un poco la literatura que hacía Óscar”, recuerda. Ese interés lo llevó incluso a participar en una romería en honor al escritor, donde un familiar del poeta le dijo que sería “un gran poeta”, anticipando un camino que recién comenzaba.
SU FORMACIÓN Su formación literaria se fortaleció con el paso por talleres en Santiago y su participación en el grupo “Chile País de Poetas”, espacios donde recibió estímulo y orientación. En ese proceso también fue clave la guía de la escritora Lucía Guízar, quien no solo reconoció su talento, sino que lo comparó con Khalil Gibran, acercándolo a una faceta más mística de la poesía. En 2020, en plena pandemia, publicó uno de sus libros titulado “Nosotros los Humanos”, obra que refleja su mirada centrada en las emociones, el amor y la esencia del ser humano, pues para él “siempre va un ser humano en los poemas, como un mensaje de humanidad”.
Paralelamente a su labor como escritor, Jara Díaz se desempeña como profesor de educación general básica en el Colegio Municipal Cristo del Parque, en la comuna de Codegua. Desde esa doble dimensión de docente y de poeta, busca transmitir a las nuevas generaciones el valor de la lectura y la escritura, esperando que “ojalá que lean harto, que descubran sus talentos y que cuando escriban, sean ellos mismos”. A lo largo de su trayectoria, ha recibido diversos reconocimientos.
Entre ellos, el premio Chiprodal de Graneros en 1985 y distinciones internacionales en países como Argentina, Uruguay, Paraguay y Ecuador, donde su obra ha sido valorada por su aporte a la cultura, la paz y la formación de jóvenes. SUS REFERENTES En cuanto a sus referentes, vuelve a la escena Óscar Castro por su capacidad de retratar la sencillez de lo cotidiano, y a Khalil Gibran por la profundidad espiritual de su escritura, con quienes coincide en que “eso es lo que uno quiere dejar: siempre un mensaje”. Su nombre, además, no pasa desapercibido.
Comparte nombre con el emblemático cantautor chileno Víctor Jara, lo que ha generado más de una anécdota en su carrera, pues pese a ser una coincidencia, “también ha sido simpático”, comenta entre risas, destacando que esa particularidad ha abierto puertas en el mundo literario. Hoy, desde Graneros, Víctor Francisco Jara Díaz continúa escribiendo con la misma motivación que lo impulsó en su infancia: transformar las experiencias humanas en palabras. Su poesía, lejos de la crítica estricta, apuesta por la autenticidad, por lo que cuando se le solicita evaluar otras obras, siempre sostiene que “no hay poema ni cuento malo.
Todo es bueno, porque nace del alma”.