No ha sido un fácil estreno el de Jorge Quiroz en la primera línea de la política. A un mes y ocho días de asumir el gobierno, el ministro de Hacienda ha llevado un marcado protagonismo en la agenda del Ejecutivo, dejando de manifiesto un estilo que concita anticuerpos en el propio oficialismo. "No es el rol del ministro de Hacienda ser simpático, hacer buenas migas con todo el mundo, ni menos ser popular", sentenció a mediados de marzo en un seminario del Diario Financiero.

Días después, el ministro anunció en entrevistas simultáneas la inédita alza de las bencinas que derivó al desplome de la aprobación del Ejecutivo. La tramitación de las medidas de mitigación del plan Chile Sale Adelante llevó al debut del ministro en el Congreso. Allá tuvo sus primeros enfrentamientos con parlamentarios.

Tanto del oficialismo como desde la oposición le exigían a Quiroz ampliar las ayudas para paliar el histórico precio de los combustibles. En esos días se vieron los primeros síntomas de lo que hoy se sindica como "las dos almas" del gobierno. El ministro del Interior, Claudio Alvarado, junto al titular de Segpres, José García Ruminot, buscaron desbloquear los respaldos de las filas opositorias, a contrapelo de un hermético ministro de Hacienda.

En el Congreso, se comenta que Alvarado se acercó a la bancada DC a consultar las demandas. La respuesta fue más ayuda a las Pymes, lo que decían haber transmitido a Quiroz sin obtener apertura alguna. De ahí que el ministro de Interior y Segpres actuaran coordinadamente para incluir los apoyos de la Falange y el PPD.

El mediático rol de Quiroz se mantuvo al llegar abril con el proyecto de ley de Reconstrucción. Una megarreforma en la que el ingeniero comercial viene trabajando desde diciembre, como coordinador económico del comando de Kast. El diseño plantea más de 40 iniciativas con fuerte énfasis en impuestos y permisología.

En la oposición, de hecho, acusan al ministro de encubrir una reforma tributaria bajo la fórmula de proyecto misceláneo. El itinerario de Quiroz suponía ingresar el proyecto la semana del 6 de abril, sin embargo, la dupla de Alvarado y García Ruminot logró torcer el brazo del ministro de Hacienda, en orden de ir primero con los proyectos de seguridad escolar, dar tiempo al trabajo prelegislativo y evitar el copamiento de la agenda. Esta semana se terminó de consolidar la premisa de las dos almas, a partir del enredo que se formuló con la idea de restringir la gratuidad universitaria.

Originalmente, el proyecto de Reconstrucción consideraba eliminar el beneficio para mayores de 30 años, lo que concitó resistencia de buena parte de los parlamentarios de Chile Vamos y un amplio rechazo en las fuerzas de oposición. La Moneda había dado señales de flexibilidad. Quiroz se había allanado a recibir propuestas del oficialismo para la megarreforma, siendo una de las medidas de la UDI el reemplazar el tope de años para la gratuidad, con una cuenta de ocho años del beneficio, del que podrían disponer las personas cuando tuvieran facilidad de estudiar.

Se pensó que el gobierno había prescindido de la medida original, luego que difundiera una minuta del proyecto misceláneo que esta vez planteaba aplicar una morosidad de cuatro años para incorporar a establecimientos de educación superior a la gratuidad. Lo que terminó por confundir, fue el contraste en las declaraciones de Quiroz, con las de Alvarado y García Ruminot. Mientras el jefe de Teatinos 120 aseveró que sí se restringirá la gratuidad por edad, pero para quienes hayan egresado 12 años antes de la educación media, el ministro Segpres dio luces de que la medida estaba en evaluación, en tanto el ministro de Interior llegó a afirmar que esta "es una discusión menos que vamos a tener en el Congreso".

La insistencia de Quiroz en el tope por edad abrió un flanco para el gobierno en pleno despliegue de ministros en regiones y a días de la presentación del proyecto en la Cámara. En Chile Vamos volvieron a declarar su rechazo a la medida, y hubo quienes acusaron zigzagueo de La Moneda. "Es evidente que un tema tan delicado como la gratuidad universitaria, las cosas se tienen que coordinar y planificar como corresponde".

Diputado Neumann (UDI) El presidente de la Cámara, Jorge Alessandri (UDI) acusó que el límite de la gratuidad por años "es un error" y advirtió que en La Moneda "tienen que coordinarse mejor, tienen que ver qué señales dar". "Yo los llamaría, por supuesto, a coordinarse mejor y a dar un solo mensaje, porque hay muchas personas que toman decisiones según los anuncios de los ministros o del Presidente, antes que sea ley incluso", exhortó. En esa línea, el diputado Ricardo Neumann (UDI) observó que "es evidente que un tema tan delicado como la gratuidad universitaria, las cosas se tienen que coordinar y planificar como corresponde.

Aquí el punto es evitar límites arbitrarios". En Desde La Redacción, de La Tercera, el diputado Eduardo Cretton (UDI) aseveró que "en lo que no estoy de acuerdo, es que se castigue a una persona que a los 30 años o después de los 12 años decide estudiar, porque yo sí creo que la educación es un motor de movilidad social". "Creo que hay otras formas en las que se puede contener la gratuidad, por ejemplo, aquellos alumnos que perdieron la carrera por malas notas", o "aquellos alumnos que cometieron actos de violencia dentro de la sala de clases", apuntó.

"En lo que no estoy de acuerdo, es que se castigue a una persona que a los 30 años o después de los 12 años decide estudiar". Diputado Cretton (UDI)Contra la restricción por edad sobre la gratuidad también se manifestó la diputada de Renovación Nacional Ximena Ossandón, quien en entrevista con The Clinic fue consultada si mantenía esperanza en que el Ejecutivo dejara afuera la norma. "Conozco muchos casos de personas que por distintos motivos debieron postergar la posibilidad de la educación superior.

No por culpa de ellos, sino que por otras circunstancias", comentó. Y reparó que "no sabemos si eso va a estar o no. Tenemos la esperanza de que eso se puede cambiar incluso aunque esté en el proyecto original, porque una cosa es la tramitación en particular que se va a dar".

En medio de la dispersión oficialista, fue que García Ruminot decidió zanjar el asunto de la gratuidad, dando cuenta de la que decisión que zanjaron con Quiroz y Alvarado la noche de este jueves. "Tuvimos una reunión ayer tarde, tarde noche, ministro Jorge Quiroz, ministro Claudio Alvarado, y quien les habla, y puedo informarles que el limitar la gratuidad por sobre los 30 años de edad no va a estar en esta iniciativa", anunció este viernes desde Valparaíso. " Esa limitante no va a estar y va a haber gratuidad para los mayores de 30 años", aseveró.

Poco antes, Alvarado había respondió a las críticas sobre el desorden, arguyendo que este "es un proyecto de ley que está anunciado, enunciado, se han dado las bajadas de los temas generales del mismo y será ingresado el día martes y el día martes yo le pido que revise el proyecto y vamos a tener las normas definitivas, pero no hay ninguna diferencia y ninguna contradicción al interior del gobierno". Otra cuestión formuló previamente la titular de Segegob, Mara Sedini, quien hizo eco de la insistencia de Quiroz sobre el tope de edad para la gratuidad. "Esta decisión se toma en base a un organismo técnico que recomienda precisamente la gratuidad hasta doce años de haberse graduado de la enseñanza media.

Esta fue una decisión técnica que se tomó y se puso en el proyecto, lo que no quiere decir que no pueda ser conversable, sociabilizable con los parlamentarios precisamente para que el proyecto salga adelante". "La idea es que el Proyecto de Reconstrucción Nacional tenga un apoyo transversal (... ) y ambas opciones son efectivamente, tanto técnicas, como abiertas al diálogo", cerró.

El capítulo, con costos a Quiroz, cerró con el gobierno optando por la fórmula de la morosidad para el asunto de la gratuidad, con lo que se busca cerrar las filas del oficialismo para la presentación del proyecto de Reconstrucción, este martes en la Cámara.