Israel y EE. UU. detrás del asedio digital a Hondurasgate: casi 40.
000 intentos de hackeo en 24 horas Hondurasgate, el portal que destapó audios sobre una red de desinformación regional, sufrió 39. 618 intentos de hackeo en un solo día desde Estados Unidos e Israel. El ataque masivo ocurrió el pasado 7 de mayo de 2026, según denuncia del propio medio, y representa un “patrón claro y dirigido”, indicó el colectivo citando su propia telemetría.
Los mapas de geolocalización que acompañan la denuncia muestran una concentración abrumadora de vectores en territorio estadounidense –especialmente en la costa este– y en zonas clave de Israel como Jerusalén y Tel Aviv. Los datos técnicos son alarmantes: se identificaron 22 direcciones IP únicas y se alcanzó un pico de 22. 620 ataques en una sola hora.
El portal ajustó el mapeo para dejar en evidencia este origen geográfico tan específico, que coincide con los países señalados en las filtraciones, publicó Diario RED. El contexto no es casual. Las grabaciones, publicadas a finales de abril de 2026 por Hondurasgate junto a Diario Red América Latina y Canal Red América Latina, revelan que el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández –indultado por Donald Trump a finales de 2025– coordina con el actual presidente Nasry Asfura y otros aliados una red de desinformación financiada con 350.
000 dólares por Javier Milei y con respaldo israelí. El objetivo: desestabilizar los gobiernos progresistas de México y Colombia. En los audios, Hernández afirma que Israel pagó por su liberación y que Trump lo ayuda a regresar a la presidencia de Honduras.
Además, se planean “expedientes contra Colombia y México” a través de un medio digital con sede en Washington. Tras conocerse las revelaciones, el presidente colombiano Gustavo Petro escribió en X: “¿Qué razón tiene el señor Netanyahu para pagar por liberar un gran narcotraficante, expresidente de Honduras, solo con el fin de destruir el gobierno de Colombia y México? ”.
El portal Hondurasgate advierte que estos casi 40. 000 intentos de intrusión constituyen una represalia directa tras la publicación de las grabaciones y una tentativa de sabotear nuevas revelaciones. “No es una coincidencia, sino una respuesta orquestada desde los mismos países que aparecen en el centro de las filtraciones”, concluye el colectivo en su denuncia.