El alcalde de Estación Central, Felipe Muñoz (ind FA), dice que “más que militarizar, lo que nosotros hemos propuesto es que las fuerzas armadas puedan complementar la función policial en el caso de resguardo de infraestructura crítica. Para nuestra comuna, esto se traduce en que se pueda generar presencia permanente en lugares como los terminales de buses, la Estación Central, estaciones concurridas del metro y el sector de clínicas y hospitales. Esto sería de gran ayuda frente a la falta de dotación policial que tenemos en lugares fundamentales para el funcionamiento de la ciudad y con una gran cantidad de población flotante”.

Un debate viejo La paradoja -según dicen en San Bernardo- es que Kast haya dicho tan rotundamente que no, en circunstancias que en el pasado ha sido promotor de sacar a las Fuerzas Armadas a la calle en contextos complejos, como en La Araucanía. White, de hecho, dice que para él ha tenido un costo político relevante, pues algunos correligionarios del PS le recriminan ser un “traidor” en un contexto en que su historia familiar estuvo afectada por la dictadura. Como sea, otros alcaldes de izquierda también han hecho la petición en el pasado.

En 2024 el -entonces oficialista- alcalde de Maipú, Tomás Vodanovic (FA), solicitó a la por esos días ministra del Interior, Carolina Tohá, “contar con el apoyo de presencia militar en algunos sectores”, argumentando una falta de dotación policial en la comuna que requería una ayuda extra. En esa oportunidad, el edil abrió el tema a un amplio debate. Ya por el 2023 el alcalde de Pedro Aguirre Cerda, Luis Astudillo (ind.

-PS), acudió hasta La Moneda solicitando “evaluar el rol de las Fuerzas Armadas y su eventual contribución al orden público al interior de las comunas del país”. En la Región de O’Higgins, el alcalde de Graneros, Claudio Segovia (ind. ), dijo en 2024 que “es necesario que los militares estén en las calles, en los lugares públicos, en los hospitales, centros urbanos más poblados, con más gente, para garantizar a las personas que vivan tranquilas”.

También en esa oportunidad otros alcaldes de izquierda compartieron que los militares debían resguardar la infraestructura crítica, entre ellos los entonces jefes comunales de Ñuñoa, Emilia Ríos (Frente Amplio); de San Miguel, Erika Martínez (Frente Amplio); de San Ramón, Gustavo Toro (DC); de Peñalolén, Carolina Leitao (ex DC), y de Independencia, Gonzalo Durán (CS).