Señor Director: La visita del vicepresidente de EEUU, JD Vance, a Pakistán dejó claro en Washington que Irán no actúa con dureza por táctica, sino por convicción. No negocia desde la debilidad; lo hace desde su mayor ventaja, que es el control del estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del petróleo del mundo. La pregunta incómoda es ¿qué pasaría si EEUU, con Donald Trump, decide cerrar ese paso y cortar los ingresos de Irán?

Sin recursos, al régimen le costaría mucho sostenerse. Pero el costo sería inmediato. El petróleo subiría sobre los US$ 100 y la gasolina pasaría los US$ 4 por galón.

Eso empujaría la inflación al alza. Al final, la gran duda no es estratégica, es política: ¿puede un gobierno asumir ese costo frente a los votantes, sobre todo en el Midwest, en un año electoral?