Una nueva iniciativa patrimonial comenzará a materializarse en las calles de Chillán durante las próximas semanas. Se trata del proyecto “Instalación de placas conmemorativas de bronce en inmuebles patrimoniales”, impulsado por la Unidad de Patrimonio (UPA) de la Dirección de Cultura, Artes y Patrimonio del municipio, y que busca relevar la historia arquitectónica de la ciudad a través de señaléticas permanentes instaladas en edificios emblemáticos. La propuesta nació hace un par de años desde la propia Unidad de Patrimonio y logró concretarse gracias a una colaboración técnica con la Secretaría Comunal de Planificación (Secpla).

Su ejecución inicial será financiada íntegramente con recursos municipales. La primera etapa contempla la instalación de veinte placas en edificaciones de conservación histórica. Entre ellas figuran inmuebles emblemáticos como el edificio de Diario La Discusión, el edificio del Cuerpo de Bomberos de Chillán, el tradicional inmueble “Los Dos Cuyanos” y el edificio consistorial municipal, entre otros puntos reconocidos dentro del paisaje urbano local.

Cada una de las placas será fabricada en bronce con letras en bajo relieve y tendrá un diámetro de 60 centímetros. En ellas se detallará información relevante sobre cada inmueble, incluyendo el nombre del arquitecto, constructor, año de edificación y tipo de declaratoria de protección patrimonial que posee. El objetivo, explican desde el municipio, es que tanto residentes como visitantes puedan reconocer fácilmente el valor histórico y arquitectónico de estos espacios, reforzando además la necesidad de respetar las normativas que regulan eventuales intervenciones sobre inmuebles protegidos.

Pero la iniciativa también busca dialogar con las nuevas tecnologías. Cada placa incorporará un código QR que permitirá acceder a un archivo arquitectónico patrimonial digital, el cual reunirá planos originales, fichas técnicas, fotografías históricas y registros contemporáneos de cada inmueble. De esta forma, la propuesta aspira a construir un puente entre la memoria arquitectónica de la ciudad y las nuevas herramientas digitales, generando un sistema de acceso ciudadano a información patrimonial que hasta ahora se encontraba dispersa o poco visible para la comunidad.

La encargada de la Unidad de Patrimonio, Karin Cárdenas, explicó que la iniciativa también contempla un trabajo directo con la comunidad y propietarios de los inmuebles. “El proyecto considera una serie de sesiones de orientación diseñadas para comunicar un proyecto de manera efectiva a sus destinatarios directos. La intención central es humanizar la entrega de información mediante un enfoque personalizado, similar a una campaña de contacto directo para generar una conexión cercana y comprensible con la audiencia involucrada”.

La profesional agregó que el objetivo de largo plazo es ampliar este sistema hacia otros espacios patrimoniales de la comuna, incluyendo monumentos nacionales y estructuras de alto valor arquitectónico, consolidando una red de identificación y protección del patrimonio urbano local. Para el alcalde de Chillán, Camilo Benavente, la iniciativa también representa una manera de reforzar la identidad moderna que caracteriza a la ciudad tras el terremoto de 1939. “Con este proyecto se honra el diseño arquitectónico moderno que nos define desde 1939 como Chillán, ciudad de artistas y de cuatro fundaciones.

La esencia de esta iniciativa es visibilizar la protección oficial de nuestros edificios emblemáticos, asegurando que tanto la comunidad como las nuevas generaciones reconozcan y respeten su valor histórico y normativo. A través de un puente hacia un archivo digital, permitimos que la comunidad conecte con el alma constructiva de nuestra ciudad mediante planos y fotografías que relatan nuestra evolución. Esperamos que cada habitante valore nuestra arquitectura local como un legado vivo que identifica nuestra historia colectiva y fortalece nuestro sentido de pertenencia”.

La instalación de estas placas busca transformarse, además, en una herramienta educativa y turística, fortaleciendo el reconocimiento ciudadano hacia una arquitectura que forma parte de la memoria colectiva de Chillán y que, en muchos casos, da cuenta del proceso de reconstrucción y modernización que marcó a la ciudad tras uno de los terremotos más devastadores de la historia del país.