Señor Director: Tras el reciente retiro y reingreso del decreto que reglamenta la Ley de Adopción, hay un elemento que sigue fuera del centro del debate: los vínculos. Si bien la ley reconoce los vínculos significativos, en la práctica aún no existen criterios claros para resguardarlos, lo que impide su incorporación sistemática y deja espacio para la discrecionalidad en decisiones críticas, como traslados, asignación de familias de acogida o procesos de adopción, convirtiéndolos en un punto ciego. El desarrollo infantil depende en gran medida de relaciones estables y responsivas.

Por ello, junto con abordar los tiempos de adopción, es necesario asegurar la continuidad de los vínculos mediante lineamientos definidos para identificarlos, evaluarlos y priorizarlos. De lo contrario, el sistema puede funcionar, pero difícilmente responder plenamente al interés superior del niño. María Pía Kralemann F.