Para niñas, niños y adolescentes el cambio puede ser mejor tolerado cuando el domingo se realizan pequeños cambios en la rutina, comiendo más temprano y ajustando el despertador 15–20 minutos antes el lunes, lo que evita apuros y reduce la carga de estrés. Mientras que, las personas mayores requieren mantener una hidratación adecuada, el abrigo correspondiente a la estación y exposición a luz natural. El cambio se siente, y la adaptación al mismo no depende exclusivamente de “dormir más” una noche, sino de generar señales consistentes de forma progresiva.
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GENERAL
El reloj interno ante el horario de invierno
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