Señor director: El Estrecho de Magallanes retoma protagonismo geopolíticamente con el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Nuestro estrecho austral tiene relevancia mundial desde los albores de la modernidad, cuando el Navegante Portugués, Hernando de Magallanes, el 21 de octubre de 1520, abrió esta parte de la ruta de la seda, facilitando así el comercio para los imperios europeos y asiáticos. Para nuestro país, la soberanía en el Estrecho de Magallanes comienza recién el 21 de septiembre de 1843, cuando una misión organizada por el gobierno del Presidente Manuel Bulnes, tomó posesión del Estrecho de Magallanes para Chile, hecho muy relevante, pero a la vez desconocido de nuestra historia nacional.

Luego de este acto de soberanía chileno, durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX, el Estrecho de Magallanes, fue la principal vía de paso para todo el comercio internacional entre los dos grandes océanos, viviéndose en Punta Arenas una “época de oro” con una gran actividad comercial que pasaba por la ciudad obligatoriamente en sus trayectos, cuestión que tuvo un triste final para esta zona con la apertura del Canal de Panamá en 1914. Los actuales conflictos en oriente, colocan nuevamente al Estrecho de Magallanes como una región clave, ya que un recurso estratégico que será altamente demandado en el futuro será la soberanía y el acceso a zonas de control marítimo relevante, requisito que nuestro estrecho cumple de sobra. Es de esperar que este protagonismo, dé un nuevo impulso a la zona Austral, la cual posee enormes potencialidades de desarrollo en diversos ámbitos tales como el energético, turístico, ambiental y ganadero entre otros, y que, en este inicio del siglo XXI, podamos realmente saber valorar lo que tenemos para el futuro de nuestro país en el extremo sur.