Si no te gustan los abdominales, deberías pensarlo mejor, porque ahora los científicos descubrieron que un simple movimiento abdominal puede activar una especie de “limpieza” del cerebro y, de hecho, beneficiar al órgano más complejo del cuerpo. No es novedad que el movimiento beneficia a la actividad cerebral, pero ahora un estudio descubrió cómo el abdomen puede ser clave en estos procesos. Investigadores de la Universidad de Penn State apuntan a que este mecanismo, de hecho, podría explicar una de las razones por las que el ejercicio mejora la salud cerebral.

Resulta que contraer el abdomen hace que se compriman los vasos sanguíneos conectados a la médula espinal y al cerebro, lo que permite que este órgano se mueva suavemente dentro del cráneo. Ese movimiento facilita que el líquido cefalorraquídeo fluya sobre el cerebro, posiblemente eliminando los desechos neuronales que pueden causar problemas en la función cerebral. Lee también...

Una caminata diaria puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, según estudio chileno Viernes 15 Mayo, 2026 | 12:37 Patrick Drew, profesor de ciencias de la ingeniería y mecánica, neurocirugía, biología e ingeniería biomédica en Penn State, explicó en un comunicado que estudiaron este mecanismo en ratones, con el apoyo de simulaciones. “Nuestra investigación explica cómo el simple hecho de moverse podría ser un importante mecanismo fisiológico que promueve la salud cerebral“, asegura. ¿Por qué el cerebro se limpia?

Drew y su equipo descubrieron que cuando los músculos abdominales se contraen, impulsan la sangre del abdomen hacia la médula espinal, generando un efecto similar al de un sistema hidráulico que ejerce presión en el cerebro y provoca su movimiento. Recordemos que un sistema hidráulico funciona cuando una bomba crea presión que impulsa un flujo de fluidos. En este caso, la bomba sería la contracción abdominal.

Según el experto, no se necesita obligatoriamente un movimiento intenso; puede ser tan leve como la tensión que se produce en el abdomen al sentarse o caminar. Específicamente, la presión se ejerce en el plexo venoso vertebral, que es una red de venas que conecta la cavidad abdominal con la espinal, provocando la respuesta del cerebro. “Las simulaciones muestran que este suave movimiento cerebral impulsa el flujo de fluidos dentro y alrededor del cerebro”, señala, “se cree que el movimiento de fluidos en el cerebro es importante para eliminar desechos y prevenir trastornos neurodegenerativos”.

En la misma línea, agrega que “nuestra investigación demuestra que un poco de movimiento es beneficioso, y podría ser otra razón por la que el ejercicio es bueno para la salud cerebral”. Lee también... 4 consejos para agregar actividad física a tu rutina y sacar más provecho a tu día a día Viernes 15 Mayo, 2026 | 08:57 Demostrado por ratones Los científicos observaron este mecanismo en ratones en movimiento, utilizando microscopía de fotones para obtener imágenes de alta definición del tejido vivo.

Asimismo, usaron microtomografía computarizada para poder observar los órganos completos. Con esta tecnología vieron el desplazamiento del cerebro cuando se contraía el abdomen de los ratones. Para comprobar que eran los músculos de esta zona los que causaban la respuesta cerebral, aplicaron presión suave y controlada en el abdomen de ratones ligeramente anestesiados, para que no movieran otras partes del cuerpo.

“Este tipo de movimiento es muy sutil. Es el que se genera al caminar o simplemente al contraer los músculos abdominales, algo que hacemos al realizar cualquier actividad física. Podría marcar una gran diferencia para la salud cerebral“, asegura Drew.

Además, vieron lo que pasaba después del movimiento. “Es importante destacar que el cerebro comenzó a regresar a su posición inicial inmediatamente después de que se alivió la presión abdominal”, aclara. “Esto sugiere que la presión abdominal puede alterar de forma rápida y significativa la posición del cerebro dentro del cráneo“, añade.

Referencia: C. Spencer Garborg y otros autores. Brain motion is driven by mechanical coupling with the abdomen.

Revista Nature Neuroscience, 2026.