Humor social: quienes encajan con este tipo de humor, son percibidos como personas ideales para tener al lado de uno, ya que siempre tienen algo gracioso que decir y alegran el ambiente. Son vistos como personas cálidas, amables y capaces de reírse ante algún error o chascarro propio, bajo una premisa clave: “Nos parecemos, nos divierten las mismas cosas y estamos juntos en esta situación”. Humor flagelante: en este tipo de humor, el sujeto utiliza los defectos propios para convertirse en el blanco de las bromas de los demás, convirtiéndose en el “payaso de la oficina” o de la fiesta.

Una cierta dosis de esta actitud puede ser divertida, pero una tendencia sostenida podría estar mostrando algunos indicios de tipo autodestructivo, ya que prestarse como “objeto de humillación” debilita fuertemente el respeto y dignidad propios y puede terminar generando ansiedad, angustia y depresión. Humor vital: las personas que presentan este estilo de humor tienen un espíritu único, puesto que se ríen de las situaciones absurdas de cada día, aun cuando estén solos. El Dr.

Martin lo llama “humor de superación personal” porque es una especie de fórmula psicológica que le permite al sujeto enfrentar desafíos y obstáculos.