Se espera que los primeros resultados se den a conocer poco después del cierre de las urnas, pero si la contienda es muy reñida, es posible que no se declare un ganador hasta que concluya el recuento total de votos el próximo sábado, según la Comisión Electoral. Trump por Orbán Los signos de nerviosismo son palpables en las filas del partido oficialista Fidesz, que ha recibido el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump. "Afortunadamente, tenemos muchos amigos en el mundo.

De América a China, pasando por Rusia y el mundo turco", declaró Orbán, tras votar, y dijo que no permitirá que Bruselas "prive" a Hungría de "su futuro y su soberanía". Por su parte, el vicepresidente estadounidense JD Vance visitó Budapest esta semana para apoyar a Orbán y criticar la injerencia de los "burócratas de Bruselas". El propio Trump multiplicó los mensajes el viernes, prometiendo poner la "potencia económica" de Estados Unidos al servicio de Orbán, que encarna la lucha contra la inmigración y la defensa de la "civilización occidental".

Aunque la UE ha evitado expresarse abiertamente, "la mayoría de los Estados miembros estarán más bien felices de deshacerse" del líder nacionalista, afirma un diplomático europeo. Y es que Orbán choca a menudo con los otros 26 Estados miembros. Bruselas le acusa de socavar el Estado de derecho y ha congelado miles de millones de euros en fondos.

Durante la campaña, Orbán prometió proseguir su represión contra las "falsas organizaciones de la sociedad civil, los periodistas vendidos, los jueces y los políticos". Además, el actual mandatario también se presenta como un baluarte contra Ucrania, a la que acusa de querer arrastrar a los húngaros a la guerra. En un tono muy distinto, Magyar, que recorre Hungría sin descanso desde febrero, se ha comprometido a mejorar los servicios públicos, en particular en la salud y la educación.

"¡Den una oportunidad al cambio! ", apeló este exmiembro del Fidesz durante una reunión el jueves, prometiendo atajar la corrupción, restaurar las instituciones democráticas y hacer de Hungría un miembro leal de la UE, de la que forma parte desde 2004.