Emiratos Árabes Unidos (EAU) anunció que abandonará la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la alianza OPEP+ a partir del 1 de mayo, en una decisión inesperada que sacude al mercado energético internacional en medio de la crisis en Medio Oriente. El gobierno emiratí justificó la medida en su intención de impulsar una política energética y comercial alineada con los fundamentos de mercado de largo plazo, reforzando además su estrategia de diversificación económica y de expansión en inversiones energéticas. La salida ocurre en un momento especialmente sensible para el mercado petrolero, marcado por la tensión regional y la casi paralización del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta clave por la que pasa alrededor de una quinta parte del suministro mundial de crudo.

La decisión también se produce en un contexto de volatilidad en los precios del petróleo. El barril Brent se ha movido recientemente sobre los US$90, mientras analistas advierten que una mayor disrupción en Medio Oriente podría empujar los precios por encima de los US$100 por barril. EAU, que integraba la OPEP desde 1967 —antes incluso de la conformación de la federación en 1971—, era uno de los productores relevantes dentro del bloque.

Actualmente produce más de 3 millones de barriles diarios y ha invertido miles de millones de dólares para ampliar su capacidad. La OPEP, fundada en 1960 por Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y Venezuela, agrupa actualmente a 12 países, mientras la OPEP+ incorpora a grandes productores como Rusia y Kazajistán para coordinar cuotas y sostener precios internacionales. Aunque Abu Dabi sostuvo que la salida responde a razones estratégicas de largo plazo, la decisión coincide con crecientes tensiones con Irán y ataques recientes a infraestructura energética regional, elementos que han elevado la presión sobre los mercados.

EAU además ha buscado reducir su exposición al estrecho de Ormuz mediante rutas alternativas como el oleoducto de Adnoc hacia el mar Arábigo, en medio de una caída de 44,7% en su producción durante marzo. El retiro emiratí abre interrogantes sobre el equilibrio interno del cartel y sobre el impacto que podría tener en la oferta mundial de crudo, en momentos en que cualquier alteración relevante podría traducirse en mayores presiones sobre precios internacionales, combustibles y costos energéticos globales.