La preocupación en Rumania aumenta. Mircea Lucescu, extécnico de la selección de ese país, sufre el recrudecimiento de los problemas cardiacos que sufrió hace una semana, días después de la eliminación del combinado del sureste europeo del Mundial que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. El entrenador está internado en el Hospital Universitario de Bucarest, donde se reportó que, este sábado, el adiestrador había sufrido nuevas dolencias.
“Volvió a presentar arritmias cardíacas importantes”, puntualizó el centro asistencial mediante un comunicado oficial. La situación se tornó compleja. “El paciente fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos tras constatarse que no respondía al tratamiento aplicado“, complementa la comunicación.
Lucescu había sido internado el domingo, después de los problemas cardiacos que había lamentado. Se le instaló un desfibrilador, en una intervención que fue calificada como exitosa. El viernes se supo que el panorama había cambiado: los médicos informaron que Lucescu había sufrido un infarto de miocardio y estaba bajo vigilancia en la unidad de cardiología.
En Rumania se ha atribuido la actual condición del estratega, quien dirigió a Iván Zamorano en el Inter de Milán, a la profunda decepción que le significó la eliminación del torneo planetario. Lucescu luce una extensa trayectoria, que siempre estuvo vinculada a su escuadra nacional. Participó en 74 duelos, fue mundialista en México 1970 y portó la jineta de capitán en 23 encuentros.
Ha dirigido a grandes clubes, como el Inter de Milán, donde estuvo al mando en 17 encuentros, en la plantilla que integraba Bam Bam, en la temporada 1998-’99. Además, dirigió al Shakhtar Donetsk, de Ucrania, y ocupó la banca de la selección de Turquía. La federación rumana inició el proceso de búsqueda de su sucesor.
Uno de los principales candidatos para asumir el puesto es Gheorge Hagi, considerado una de las principales figuras del fútbol de ese país.