Emprendedora de Mulchén pierde casa y taller en incendio: "Yo me preocupé de salvar a mi nieto" Con la voz entrecortada y aún afectada emocionalmente, Dalila Villablanca Jara recuerda los minutos más críticos de la madrugada del jueves pasado, cuando un incendio consumió por completo su vivienda en Mulchén. Su prioridad, dice, nunca estuvo en rescatar objetos materiales, sino en proteger a su nieto de 11 años, con quien se encontraba al momento de la emergencia. "Yo me preocupé de salvar a mi nieto, de que no se nos alterara.
Mantuve la calma para que no nos tomara alguna llama", relata. En medio del humo y la tensión de la emergencia, logró sacarlo hacia el patio, mientras vecinos acudían en su ayuda. "Ellos me rescataron, porque si no hubiera sido otro el final", agrega, recordando que el hecho de haber dejado las llaves puestas en la puerta trasera fue clave para poder salir sin demora.
UNA VIDA DE ESFUERZOS REDUCIDA A CENIZAS El incendio no solo arrasó con su hogar, sino también con su única fuente de ingresos. Desde hace años, Dalila se dedicaba a la confección de ropa, principalmente uniformes escolares, además de otros trabajos textiles. "Tenía material, tenía prendas listas para entregar.
Todo se perdió", lamenta. Su emprendimiento había sido clave para sacar adelante a sus cuatro hijos. "Partí con una maquinita para criarlos.
Ya estaba más tranquila a esta edad", cuenta. Hoy, a sus 68 años, enfrenta un complejo nuevo comienzo. Actualmente se encuentra viviendo con familiares, mientras realiza trámites y gestiona apoyos.
Aunque ha recibido ayuda de cercanos —incluyendo la donación de un refrigerador—, insiste en que su principal objetivo no es recibir, sino volver a generar ingresos por sus propios medios. "Yo lo que quiero es trabajar. Sin trabajo no sobrevivo", afirma con convicción.
En ese sentido, hace un llamado concreto: conseguir una máquina de coser que le permita retomar su oficio. Incluso ya proyecta adaptarse al contexto actual. "Si no puedo hacer ropa para personas, puedo hacer cosas pequeñas, como ropa para perros.
Lo importante es hacer algo", plantea. PÉRDIDAS QUE VAN MÁS ALLÁ DE LO MATERIAL Entre las pérdidas más dolorosas, Dalila menciona la muerte de su gato, que llevaba 12 años con ella y que no logró escapar del humo. "Era mi guagua", dice, visiblemente afectada.
A nivel de salud, tras el incendio debió acudir a un centro asistencial debido a una descompensación. "Llegué con hipertensión y la azúcar muy alta, por el susto", explica, aunque sin lesiones físicas de gravedad. Pese a todo, destaca que su nieto logró mantenerse tranquilo durante la emergencia, en gran parte gracias a que ella intentó no transmitirle el pánico del momento.
"Siempre le dije que íbamos a salir, que los vecinos nos iban a ayudar", recuerda. DIGNIDAD Y RECONSTRUCCIÓN Lejos de instalarse en una lógica asistencial, Dalila insiste en mantener su independencia. "Nunca he sido buena para pedir.
Siempre he tratado de ayudar", señala. Por eso, recalca que cualquier apoyo debe ir en la línea de permitirle retomar su actividad. "Con trabajo uno vive digno, aunque gane poco", afirma.
Mientras avanza la investigación sobre el origen del incendio y se clarifica la situación legal de la vivienda, Dalila se centra en recuperar lo perdido tras años de esfuerzo. "Lo único que quiero es volver a empezar", concluye.