La Empresa Portuaria Austral (Epaustral) presentó su balance de la temporada de cruceros 2025-2026 ante operadores, agencias y autoridades, con un resultado que la propia empresa calificó de positivo dentro de un contexto global adverso. Mientras Chile registró una caída del 18% en recaladas y 20% en pasajeros respecto a la temporada anterior -y el puerto de Ushuaia retrocedió un 30% en pasajeros- Magallanes mantuvo prácticamente estables sus recaladas con un alza de 1% y redujo su caída de pasajeros a sólo un 17%. En total, la región concentró el 53% de todas las recaladas de cruceros del país.
“No obstante a la situación que se presenta en nuestro entorno, el resultado de la temporada fue positivo dentro de este contexto”, señaló Marcela Mancilla, gerente de Servicios de Epaustral, al presentar las cifras. El resultado fue posible en gran medida gracias a la ampliación del terminal Prat, obra que se completó en diciembre de 2025 y que permite recibir naves de hasta 300 metros, frente a los 258 metros que podía atender antes. El 3 de enero de este año llegó el primer crucero de 285 metros -el Oosterdam- en lo que Epaustral describió como un hito que “marcó un antes y un después para la industria”.
El impacto fue inmediato en la experiencia del pasajero: si en la temporada anterior el 51% de los pasajeros debía llegar a tierra en bote (tender), este año esa cifra bajó al 30%, lo que significa que el 70% pudo desembarcar directamente al muelle. Además, la empresa registró seis recaladas de naves de más de 258 metros, que representaron el 20% de los pasajeros totales. “Cuando la nave está a muelle, existe la posibilidad de que el 100% de los pasajeros puedan bajar, más la tripulación”, explicó Mancilla.
Puerto Williams crece un 40% Otro dato relevante de la temporada fue el desempeño de Puerto Williams, que pasó de 38 a 53 recaladas -un crecimiento del 40%- y registró un aumento del 7,5% en pasajeros, consolidándose como puerto de atención tanto para cruceros home port como para naves en tránsito hacia la Antártica. El convenio con la Armada de Chile para el uso del muelle Guardián Brito tiene vigencia por una temporada más, por lo que la continuidad de esa operación es uno de los puntos pendientes a resolver para la próxima temporada. Las inversiones que vienen El gerente de Epaustral, Miguel Palma Morales, fue el encargado de anunciar la hoja de ruta de inversiones.
La más relevante es la conexión de toda la infraestructura del muelle Prat -los dolphins y pasarelas- en una losa continua que permita operaciones seguras y fluidas. El proyecto cuenta con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) bajo condiciones que incluyen fondos de donación. El proceso de licitación ya está en marcha -con 36 empresas interesadas de distintas partes del mundo- y la expectativa es tener esta infraestructura lista para la temporada 2028-2029.
Para este año, el compromiso más inmediato es mejorar la pasarela que conecta los dolphins para permitir desembarco directo y ampliar el tiempo de estadía de los pasajeros en la ciudad en al menos un 30%. Palma también anunció que este año se licitará el terminal de pasajeros -los antecedentes ya fueron enviados a Contraloría para toma de razón- y que el estudio de maniobrabilidad del muelle Prat y Mardones está en curso para permitir que más naves puedan operar sin medios de apoyo, reduciendo los costos portuarios que hoy afectan la competitividad de la ruta. “Los costos del sistema nos hacen perder competitividad y hay que buscar la forma de darle seguridad cuando las operaciones lo permiten”, señaló.
A más largo plazo, Epaustral estudia la posibilidad de suministrar energía eléctrica a las naves en estadía para que puedan apagar sus motores y dejar de consumir diésel. “Estamos dando pasos pequeños, pero en la dirección correcta”, precisó Palma, quien fue enfático en que los beneficios de una mayor infraestructura no recaen en la empresa portuaria sino en los actores productivos que operan bajo el puerto: operadores turísticos, logísticos, gastronómicos y de servicios.