Señor Director: La reciente actualización del Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU), desarrollado por la CChC y la Universidad Católica, revela que en la última década son más las comunas que han retrocedido (18) que aquellas que han logrado mejorar su estándar (14). Si bien las soluciones propuestas suelen enfocarse en gestión pública o seguridad, existe un motor de cambio técnico y social que requiere mayor atención, relacionado con la construcción sostenible y su impacto directo en el bienestar de las personas. Como especialistas, observamos que el sector retail -por su escala y presencia estratégica en nuestras ciudades- está liderando un giro necesario hacia materiales que mitigan el impacto ambiental y “sanan” el entorno.
El sector construcción es responsable del 28% de las emisiones globales según el IPCC. Ante esto, el uso de fachadas fotocatalíticas que purifican el aire mediante la absorción de contaminantes y la implementación de madera contralaminada (CLT), que reduce drásticamente la huella de carbono y el ruido ambiental, son ejemplos de cómo la infraestructura comercial puede actuar como un “vecino activo” en la mejora de la salud pública. Esto no es solo una decisión de diseño; es una apuesta por la salud de trabajadores y clientes, y una reducción real de la presión energética sobre nuestras ciudades.
Con todo, más del 20% de las marcas en Chile ya ejecutan obras bajo estos criterios, demostrando que la construcción sustentable dejó de ser un nicho para transformarse en una herramienta de equidad urbana.