"En consecuencia, esta pieza le pertenece legítimamente a ella", expresó en un escrito, asegurando que "rechazan de manera categórica cualquier intento o reclamo de terceros dirigido hacia la señorita Cata Vallejos en relación con la posesión de esta emblemática joya, la cual desde su inicio fue solicitada, diseñada y enviada expresamente para el uso de la señorita Cata Vallejos". Asimismo, el diseñador Luis Uribe, encargado de uno de los vestidos mencionados en la acción judicial, salió a aclarar que había llegado a un acuerdo con Garrido, donde se suponía que debía devolver los atuendos tras ser utilizados en una sesión fotográfica. Sin embargo, el encargado comunal no devolvió el vestido en la fecha acordada y, al recibir los reclamos de Uribe, este lo ignoró en tres ocasiones, una mientras estaba en Isla de Pascua, y, al enterarse que Vallejos fue destituida, se puso en contacto directo con ella.
"Ella (Cata) no tenía idea de lo sucedido. Me dice que el señor (Garrido) dejó una maleta botada allá en la isla y no tenía de quién eran los diseños. Pero dijo que ella se haría cargo de devolver mi diseño y también de cumplir con la publicidad que se había ofrecido en su nombre", explicó.