1. El cannabis actual es mucho más potente. Los expertos explican que en la década de 1970, el cannabis contenía entre un 1% y un 4% de tetrahidrocannabinol (THC), el compuesto que causa sus efectos psicoactivos.
Pero en la actualidad, la flor de cannabis legal tiene alrededor de un 20% de THC, en promedio. E incluso algunas variedades contienen hasta un 35%. Además, en productos que contienen cannabis puede estar mucho más concentrada, ya que algunos aceites, comida y concentrados contienen niveles cercanos a un 90% de THC.
En la misma línea, los de marihuana sintética pueden ser peores y estudios los han relacionado con problemas cardíacos, razón por la que son ilegales en algunos estados de EE. UU. 2.
Puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y problemas cognitivos. Varios estudios han relacionado el consumo constante de cannabis con enfermedades cardiovasculares. Joseph Wu, director del Instituto Cardiovascular de Stanford, explica que esto es de especial preocupación en la vejez.
De hecho, estudios de Wu y su equipo han demostrado que la marihuana provoca inflamación en los vasos sanguíneos en animales. El experto también advierte que su consumo se ha asociado con el 29% en los infartos en el país y un aumento del 20% en el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. “No existe una cantidad segura de cannabis.
Las dosis bajas y el consumo ocasional siguen estando asociados a la inflamación vascular”, plantea. “La abstinencia es la opción más segura para la salud del corazón”. Lee también...
Estudio a gran escala determinó que adictos al cannabis tienen más riesgo de padecer cáncer de pulmón Martes 28 Noviembre, 2023 | 14:53 3. El cannabis sí puede ser adictivo. La Dra.
Das asegura que la ciencia ha comprobado que el cannabis sí es adictivo y que alrededor del 30% de sus consumidores pueden desarrollar un trastorno al respecto. En este contexto, dice que los profesionales de la salud deben consultar sobre el consumo de esta droga a los adultos mayores, incluso si es poco común. “He notado que los adultos mayores no siempre revelan su consumo de cannabis a sus médicos a menos que se les pregunte específicamente.
No es una población que tradicionalmente asociemos con el consumo de cannabis”, sostiene. Y añade que “si alguien viene a verme por otro motivo, como depresión o trastorno por consumo de alcohol, podría ser la primera persona que le pregunte sobre su consumo de cannabis”. 4.
Sí ayuda con algunas afecciones, pero la investigación es limitada. Cabe recordar que, hasta ahora, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no ha aprobado el cannabis para uso médico, pero sí sus compuestos derivados, como el cannabidol o el dronabinol, por ejemplo. Sin embargo, los expertos dicen que las investigaciones en torno a estos compuestos han obtenido resultados contradictorios.
Algunos estudios han concluido que sí alivian el dolor, pero también han reportado importantes efectos placebo. Eloise Theisen, enfermera especializada en geriatría y terapia con cannabis en Stanford Medicine, explica que la clave podría estar en la dosis, ya que ha visto efectos positivos en sus propios pacientes. “El THC ha tenido mala fama con el paso de los años, pero en dosis muy pequeñas puede ser terapéutico“, plantea, “también existe mucho estigma en torno a sus efectos eufóricos.
Para nuestros pacientes, a quienes les quedan meses o incluso años de vida, poder seguir experimentando alegría es fundamental”. 5. Hay que consultar a un profesional.
Si bien Theisen aprueba el uso controlado de compuestos de cannabis en adultos mayores, advierte que lo más importante es consultar a un profesional de la salud, idealmente el médico de cabecera. Esto para evitar intoxicaciones accidentales o desinformarse. “En ocasiones, los pacientes terminaban en urgencias o no querían volver a tomar el medicamento porque pensaban: ‘Esto no me va a funcionar"”, señala.