Un gran escándalo remece al fútbol formativo en China, luego de que la asociación local abrió una profunda investigación por un insólito partido de la categoría sub 10 en Beijing, donde los dos equipos se anotaron goles en propia puerta de forma deliberada para manipular el resultado y así evitar cruzarse con rivales más fuertes en la siguiente fase. El encuentro, válido por la división de Beijing de la quinta Liga China de Fútbol Base, enfrentó a los elencos infantiles de Dongcheng Sports School Team 16 Orange y Kickers Lan Team. Ambos conjuntos ya habían asegurado su clasificación a la siguiente ronda, pero buscaron perder a toda costa para eludir el cuadro alto de las eliminatorias, lugar donde se concentraban los adversarios más competitivos del torneo.

Según detalló la Federación Asiática (CFA) a través de un comunicado oficial difundido este viernes, durante la segunda mitad del compromiso los jugadores comenzaron a marcar repetidamente en su propia portería. Los guardametas ni siquiera intentaron evitar las anotaciones, generando una condenable sucesión de autogoles que terminó decidiendo el marcador final. Las imágenes del bochornoso espectáculo se viralizaron rápidamente en las redes sociales.

En los registros se aprecia cómo el comportamiento antideportivo de uno de los elencos provocó la protesta inicial de sus contrincantes, quienes paradójicamente terminaron replicando la misma repudiable estrategia al ver la nula intervención del árbitro central para detener el juego. Ante la gravedad de los hechos, la CFA calificó el incidente como inaceptable, advirtiendo de manera tajante que "distorsiona los valores de los jóvenes" y "socava los fundamentos del desarrollo del fútbol". Por lo mismo, las autoridades locales actuaron con dureza: Descalificaron a ambos equipos de la competición e impusieron una inhabilitación permanente a los entrenadores y responsables, a la espera de posibles sanciones a nivel nacional.

El lamentable caso generó una ola de críticas en el país asiático, apuntando no solo a la pasividad del juez, sino también al cuestionable formato de la competición que empareja a los ganadores de grupo con los rivales más duros. El episodio reabrió de inmediato el debate sobre la estructura del fútbol formativo en la potencia asiática, nación que lleva años intentando limpiar la credibilidad de este deporte desde sus bases.