Obra híbrida En cuanto a la hibridez de la obra, Mena explica que al comienzo eran sólo sus poemas. “En el camino, cuando fui afinando este tema de la identidad como imagen en crisis, tuve la necesidad de investigar qué cosas se habían escrito sobre eso y también de visitar algunos mitos y rituales que trabajaban con esta idea. Y así, los fui incorporando”.

También el editor del libro, Javier Llaxacondor, de Editorial Las Bacantes, la empujó a reforzar este carácter híbrido y enfatizar el cruce de distintos lenguajes. En paralelo, surgió la idea de incorporar imágenes. Fue un proceso orgánico el que llevó a esta mezcla.

“Pero ahora que lo pienso no es tan raro que así sea, porque lo que el libro pone en escena es, precisamente, ese carácter híbrido de la identidad”. Vínculo con obra previa En cuanto al vínculo con su obra previa, Mena cuenta que escribe manera bastante azarosa y he hecho pocos libros. “He trabajado mucho más ensayos y artículos breves Pero, si lo analizo, yo creo que hay una preocupación permanente por el estatuto de la imagen y, en los últimos años, por repensar la imagen fotográfica, que desde sus inicios tuvo la pretensión de ser una ‘prueba de existencia’, un documento de veracidad”.

“Sin embargo eso cambió radicalmente desde mediados del siglo pasado y ha seguido cambiando. Tal vez, algo que caracteriza todo lo que he hecho, es una cierta afinidad con imagenes y textos que se sostienen en una especie de inestabilidad, que se equilibran en la duda en vez de entregar la solución. También yo, cuando escribo sobre algo, siempre estoy lidiando con vacíos y contradicciones y este libro no es una excepción”.

Actualmente, Mena está tratando de impulsar la revista digital Barbarie (Barbarie. lat), que realiza junto a sus socias Silvia Veloso y Constanza Michelson. También está en varios temas que tienen que ver con curatoría.

“En escritura estoy comenzando la investigación de una biografía con carácter de ensayo sobre el neurobiólogo Francisco Varela quien, casualmente, plantea desde la biología y el budismo la idea de que el yo no es una entidad esencial, sino un fenómeno cambiante, relacional y dinámico, que emerge en cada contacto con el entorno. Ese libro tendría una estructura más o menos parecida al libro ‘Sergio Larraín, la foto perdida’ y está pensado para la misma Editorial de la Universidad Diego Portales”, anticipa.