“Antes de la ley actual ya teníamos esta tipificación y costaba mucho más realizar expulsiones, ya que era mucho más engorroso para el Estado. Tampoco tuvo un impacto en la migración irregular. Y, por otro lado, también hay que tener en cuenta los posibles efectos negativos que tienen este tipo de medidas.
(…) Evita que las personas migrantes entren en contacto con el Estado y eso también es muy perjudicial, porque de alguna manera favorece la invisibilización de los migrantes y limita las posibilidades de acceso a la institucionalidad”, agregó. En relación con los eventuales centros de internación, la experta enfatizó que “la evidencia muestra que los lugares que tienen estos centros acumulan mucha población extranjera, donde termina siendo muy difícil la gestión migratoria justamente de esa población”. Asimismo, afirmó que son espacios que “muchas veces caen en vulneraciones de derechos”, además de ser una medida con “un costo bastante alto, lo que impactaría las finanzas públicas”.
En esa línea, el exdirector del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior durante el segundo Gobierno de Michelle Bachelet, Rodrigo Sandoval, también advirtió que la zanja contemplada en el plan Escudo Fronterizo implica altos costos de mantención, debido a las condiciones geográficas del desierto. En entrevista en Al Pan Pan con Mirna Schindler, Sandoval insistió en que el tema del control fronterizo no es equivalente al control migratorio. “Lo que se logra con el control fronterizo –si es que funciona– es que haya menos aumento de la migración irregular, pero no hace nada para resolver la migración irregular que ya se encuentra en Chile, y estamos hablando de más de 400 mil personas”, afirmó.
El exjefe de Extranjería criticó que, independientemente de las medidas anunciadas, el Gobierno no ha dado ninguna respuesta sobre cómo se materializará la expulsión masiva que el Presidente José Antonio Kast prometió a la población. “Mientras él muestre dureza, como la que está mostrando en la frontera, va a tener un espacio político que es mayor al espacio material que tiene para cumplir lo que ofreció. Yo soy un convencido de que tarde o temprano este Gobierno va a tener que dar un mecanismo de regularización, le va a poner otro nombre como un visado especial, pero de algún modo va a tener que dar una salida administrativa.
No veo viable la gestión de la migración en Chile, la gestión social del territorio, sin una respuesta para estas más de 400 mil personas”, sentenció.