Al mismo tiempo, las comunidades indígenas otorgan a este lugar significados que exceden la lógica recreativa o económica, vinculándolo con formas de comprender la naturaleza desde una cosmovisión donde el territorio posee dimensiones espirituales, culturales e históricas. Por último, para muchos vecinos y vecinas la laguna constituye un espacio cotidiano de encuentro y recreación. Caminar por sus bordes, practicar deportes o simplemente contemplar el paisaje forma parte de una relación directa con la naturaleza urbana, que se construye desde la experiencia diaria del territorio.
Así, la Laguna Grande no es solo un paisaje natural dentro de la ciudad. Es también un lugar donde distintas formas de habitar tensionan y reconfiguran continuamente el espacio. Comprender y hacerse cargo de estas disputas resulta fundamental para pensar, diseñar y planificar el territorio.
Claudia Cerda Inostroza Arq. Urbanista Dra(c) en Estudios Territoriales Sur Global (DETSUR) Grupo de estudios interculturales urbanos y Territoriales (GRIUT) Colaboradora Colectiva Justicia en DD. HH.