“No tiene nada que ver con la inteligencia (…) define cómo las personas entienden y se relacionan con el medio”, agregó. La importancia de un diagnóstico profesional Los expertos coinciden en que uno de los aspectos más relevantes es contar con un diagnóstico adecuado y realizado por especialistas. Según Salinas, este proceso comienza con una evaluación clínica y un examen físico, seguido de estudios específicos de funciones cognitivas.
“Se debe realizar una evaluación de la cognición social (…) con un equipo especializado, como neuropsicólogos, fonoaudiólogos o terapeutas ocupacionales”, explicó. El especialista advirtió además sobre el riesgo del sobrediagnóstico, ya que existen otras condiciones que pueden confundirse con el espectro autista. “Entre ellas hay enfermedades de salud mental, como el trastorno obsesivo compulsivo, trastornos de personalidad o incluso trastorno bipolar”, indicó.
Por ello, recalcó que el diagnóstico debe ser realizado por un equipo calificado, capaz de identificar las habilidades que se deben potenciar y aquellas que requieren apoyo. Señales a las que prestar atención Los especialistas subrayan que la presencia de ciertas señales no confirma un diagnóstico, pero sí puede ser una alerta para consultar.