El expresidente cubano Raúl Castro fue acusado formalmente en Estados Unidos, informó este miércoles un alto funcionario de la administración Trump, en una medida que marca una escalada en la campaña de presión de Washington contra el Gobierno comunista de la isla caribeña. La acusación se produce mientras el presidente estadounidense Donald Trump ha impulsado un cambio de régimen en Cuba, donde los comunistas liderados por el fallecido Fidel Castro han estado en el poder desde la revolución de 1959. La decisión representa el más reciente caso en que el Departamento de Justicia de Trump utiliza procesos penales para apuntar contra adversarios políticos dentro y fuera de Estados Unidos.
Históricamente, las acusaciones estadounidenses contra líderes extranjeros han sido poco frecuentes. Estados Unidos ha impuesto de facto un bloqueo sobre Cuba al amenazar con sanciones a países que suministren combustible a la isla, provocando cortes de electricidad y profundizando la peor crisis cubana en décadas. Castro, de 94 años, fue ministro de Defensa de Cuba antes de asumir la Presidencia en 2008, luego de que su hermano enfermara.
Fidel Castro murió en 2016. Raúl Castro dejó la Presidencia en 2018, pero sigue siendo una figura influyente en la política cubana. La Habana no ha comentado directamente la acusación, aunque el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, expresó en declaraciones públicas el 15 de mayo que “a pesar del embargo, las sanciones y las amenazas del uso de la fuerza por parte de Estados Unidos, Cuba continúa un camino soberano hacia su desarrollo socialista”.
Trump dice que Cuba “es la próxima” Nacido en 1931, Raúl Castro fue una figura clave junto a su hermano mayor en la guerrilla que derrocó al dictador Fulgencio Batista, respaldado por Estados Unidos. También ayudó a derrotar la invasión de Bahía de Cochinos organizada por Washington en 1961. La presentación de cargos criminales contra un adversario de Estados Unidos como Castro recuerda la acusación previa por narcotráfico contra el encarcelado expresidente venezolano Nicolás Maduro, aliado de La Habana.
La administración Trump utilizó esa acusación como justificación para la operación militar del 3 de enero en Caracas, en la que Maduro fue capturado y trasladado a Nueva York para enfrentar los cargos. El exmandatario se declaró inocente. Trump sostiene que el Gobierno comunista cubano es corrupto y en marzo advirtió que Cuba “es la próxima” después de Venezuela.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó el lunes que cualquier acción militar estadounidense contra Cuba derivaría en un “baño de sangre” y que la isla no representa una amenaza.