Estados Unidos endureció su postura frente a la flotilla internacional que se dirige hacia la Franja de Gaza, criticando la falta de acciones por parte de países aliados y exigiendo medidas concretas para frenar su avance. Desde el Departamento de Estado señalaron que los Estados tienen plena soberanía sobre sus puertos —considerados aguas interiores—, por lo que pueden impedir el ingreso, salida o abastecimiento de embarcaciones vinculadas a esta iniciativa. El portavoz Tom Pigott instó a gobiernos aliados, especialmente a aquellos comprometidos con iniciativas multilaterales para Gaza, a adoptar decisiones firmes frente a lo que calificó como una acción sin justificación política.

Entre las medidas planteadas, Washington pidió negar el acceso a puertos, bloquear operaciones logísticas y emitir advertencias públicas para desalentar la participación de civiles en la flotilla, advirtiendo posibles consecuencias legales. Además, el gobierno estadounidense sostuvo que las embarcaciones podrían representar riesgos de seguridad y llamó a aplicar restricciones conforme a la legislación vigente en cada país. En su evaluación, la iniciativa eludiría los mecanismos establecidos para asegurar que la ayuda humanitaria llegue directamente a la población civil en Gaza, lo que —según Washington— justifica acciones preventivas.

La flotilla, denominada “Global Sumud”, ha sido vinculada por autoridades estadounidenses a organizaciones previamente sancionadas, en el contexto de las tensiones persistentes en Medio Oriente.