Desde que se conoció la acusación de la Fiscalía en octubre de 2024, Morales permanece en el Trópico de Cochabamba. Los hechos por los que se le acusan, por su parte, habrían ocurrido en 2016, cuando era presidente. En su momento, la Policía no pudo ejecutar una orden de detención porque los seguidores de Morales bloquearon carreteras durante 24 días entre octubre y noviembre de 2024 para impedir el ingreso de los agentes al Trópico de Cochabamba.
Desde entonces, los sectores afines al exgobernante están atrincherados allí y realizan una vigilia permanente para evitar su detención mediante una orden de captura que la Fiscalía confirmó que sigue vigente. En octubre pasado, el Ministerio Público presentó la acusación formal contra el expresidente y hace unos días, la Fiscalía de Tarija informó que se reunieron más de 170 pruebas de cargo en su contra para el juicio oral. A principios de 2025, un tribunal judicial declaró en rebeldía a Morales, después de que el político no se presentara en dos ocasiones, al alegar enfermedad, a una audiencia que debía resolver la acusación en su contra.
En los últimos días, Morales no se ha referido directamente al caso, pero cuando se conoció sobre el inicio del juicio, sostuvo en sus redes que “como no hallan nada” para procesarlo por otras acusaciones, “se inventan delitos”. “No busco la impunidad. Quiero que mis acusadores demuestren -con pruebas legales y reales- los presuntos delitos que cometí.
Pido una justicia imparcial, honesta, objetiva y autónoma del poder político”, escribió el miércoles en X.