La icaridina, en tanto, ofrece una protección similar, pero con mejor tolerancia en la piel, menor olor y una mejor aceptación cosmética, por lo que suele ser una alternativa muy utilizada. Por su parte, el IR3535 destaca por su buen perfil de seguridad, especialmente en niños y personas con piel sensible, aunque puede requerir reaplicaciones más frecuentes, con una duración promedio de cuatro a seis horas. Los productos que no funcionan Álvarez advierte que existen alternativas muy difundidas que no cuentan con evidencia sólida.

“La citronela tiene un efecto bastante limitado y de corta duración. Del mismo modo, las pulseras repelentes, los dispositivos ultrasónicos y varios remedios caseros no han demostrado eficacia en estudios controlados”, señala. Por eso, recalca que la elección debe hacerse en función del ingrediente activo y no por estrategias de marketing o por el hecho de que un producto sea promocionado como “natural”.

¿Cómo aplicar los repelentes de insectos correctamente? El experto también enfatiza que la efectividad depende de la correcta aplicación. El repelente debe aplicarse sobre la piel expuesta, evitando ojos, mucosas, heridas o zonas irritadas.

En niños, se recomienda que sea un adulto quien lo aplique, evitando manos y rostro. Además, es fundamental reaplicar según la duración indicada por el producto, especialmente en contextos de sudoración o exposición prolongada. “El mensaje es claro: la protección efectiva depende del principio activo y del contexto de uso.

En escenarios como el que hoy vive Concepción, elegir bien el repelente puede marcar una diferencia importante”, concluye Álvarez.