Una experiencia educativa inédita vivieron estudiantes del Liceo James Mundell de Cholchol, quienes participaron en una videoconferencia con personal de la Base Naval Antártica “Capitán Arturo Prat”, el asentamiento chileno más antiguo del Continente Blanco, ubicado en la isla Greenwich, en el archipiélago de las Shetland del Sur. La actividad se desarrolló el pasado 12 de mayo y fue coordinada por el profesor de Lenguaje Miguel Pincheira, permitiendo que alumnos y docentes conocieran en tiempo real la vida cotidiana en una de las zonas más extremas del planeta, además de dialogar con la dotación encargada de operar la base. Durante el encuentro virtual, los estudiantes realizaron consultas sobre labores meteorológicas, estudios glaciológicos, control marítimo y apoyo científico, funciones esenciales que se desarrollan en el territorio antártico chileno.
“Esta actividad motivó mucho a los estudiantes, quienes se mantuvieron atentos y preguntaron diversos aspectos de la vida en la histórica base, ad portas de cumplir 80 años”, señaló el docente Miguel Pincheira, destacando el interés generado por la iniciativa. La Base Naval “Capitán Arturo Prat”, inaugurada el 6 de febrero de 1947 bajo el nombre de Estación Meteorológica y Radiotelegráfica “Soberanía”, marcó el inicio de la presencia permanente de Chile en la Antártica. Su creación constituye uno de los hitos más relevantes en la historia de la soberanía nacional sobre el continente austral y en 2027 cumplirá ocho décadas de funcionamiento.
La actividad también buscó fortalecer la conciencia antártica entre los jóvenes, acercando a estudiantes de La Araucanía a un territorio estratégico para Chile desde el punto de vista científico, ambiental y geopolítico. Además del aprendizaje sobre la vida en la Antártica, la experiencia despertó el interés de varios alumnos por participar en la Feria Antártica Escolar (FAE), organizada anualmente por el Instituto Antártico Chileno (INACH). Este programa permite que estudiantes de enseñanza media desarrollen investigaciones relacionadas con el Continente Blanco y opten a integrar expediciones científicas escolares a territorio antártico.
Desde la comunidad educativa valoraron la instancia como una oportunidad para ampliar horizontes y fomentar vocaciones científicas, demostrando que el interés por la investigación polar puede surgir en cualquier rincón del país. La iniciativa evidenció además la importancia del trabajo conjunto entre instituciones educativas, la Armada de Chile y organismos científicos para fortalecer el vínculo entre las nuevas generaciones y el territorio antártico nacional.