Martita Rodríguez se sumó a la segunda jornada con su compañera Javiera e hizo un llamado a derribar prejuicios y fomentar la empatía: “Aunque no seamos asistentes sociales o no seamos tomasinos; si vemos a alguien en situación de calle podemos acercarnos y entregarles no sólo dinero, hacerles saber que ellos no están solos y que nos tienen a nosotros también”. La actividad también motivó a los tomasinos a hacer campañas de recolección de ropa, útiles de aseo personal y alimentos no perecibles, reforzando el sentido de fraternidad y solidaridad que promueve el Sello Santo Tomás.