La llamada economía silver no será solo un tema previsional o sanitario. También será un desafío educativo. Un país más longevo necesita rutas formativas más flexibles, programas pertinentes, reconocimiento de aprendizajes previos y alternativas reales para seguir formándose durante toda la vida.
Chile no puede seguir mirando al estudiante adulto como alguien que llegó tarde. Muchas veces llega justo cuando más lo necesita.