Un estudio de la Universidad de Chile reveló que desde 1955 el glaciar Echaurren Norte, ubicado en la cuenca del río Yeso en el Cajón del Maipo, ha perdido más del 65% de su masa. El glaciar en la Región Metropolitana es monitoreado permanentemente desde hace varias décadas, ya que representa un indicador de los efectos del calentamiento global sobre el país. Según informó El Mercurio de Antofagasta, la editorial de la Universidad de Cambridge publicó el artículo "Una crónica de 70 años de la evolución del glaciar Echaurren Norte", que fue liderado por un grupo de investigadores de la Universidad de Chile.

El trabajo describe un "retroceso frontal, adelgazamiento superficial, cobertura progresiva de detritos y fragmentación" de la masa de hielo ubicada en la parte alta de Santiago, luego de mediciones permanentes desde la década del 70. El académico James McPhee explicó que este monitoreo ha permitido "dar luz respecto de la situación de los glaciares en esta parte del planeta. Todo indica que este ya no es el caso.

y por esta razón Chile requiere identificar y validar un nuevo glaciar de referencia, representativo de los glaciares del hemisferio Sur". El documento registró los cambios del glaciar entre 1955 y 2023. A comienzos de este intervalo, la masa de hielo abarcaba 0,52 kilómetros cuadrados, lo que equivale a un poco más de la superficie del Vaticano.

Sin embargo, el aumento de la temperatura ha fragmentado el cuerpo de agua sólida a lo largo del tiempo y hoy solo quedan, en total, 0,18 kilómetros cuadros de hielo, equivalentes a unas 18 canchas de fútbol. De esta forma, "el glaciar ha pasado a ser un cuerpo cubierto de rocas y sedimentos provenientes de las laderas erosionadas que lo rodean. Esto actúa como un manto que modifica fuertemente el intercambio de energía entre el hielo y la atmósfera", indicó la casa de estudios.

Causas de la pérdida De acuerdo al citado medio, la degradación del glaciar Echaurren Norte es una combinación de factores climáticos que han golpeado a la capital durante los últimos años, como por ejemplo, el déficit de nieve. La zona central de Chile desde 2010 atraviesa una megasequía, con un déficit de precipitaciones cercano al 30%. Además, sin nieve que lo cubra, el hielo queda expuesto y se vuelve más vulnerable al derretimiento en verano.

Otro factor de la debacle es la isoterma 0°C en ascenso, es decir, el límite de temperatura donde el agua pasa a ser nieve por encima de la cabecera del glaciar, a 4. 038 metros sobre el nivel del mar. Cabe mencionar que en 2015, el punto de fusión a esa altura abarcaba 110 días al año.

Luego, en 2020 se registraron 166 días de fusión ininterrumpida. En esa línea, los autores mencionaron que "básicamente, el glaciar pasa casi medio año derritiéndose sin freno". Por último, históricamente el fenómeno de El Niño traía inviernos lluviosos que aportaban nieve, pero la investigación mostró que se acabó después de 2010.

Incluso en años con condiciones de El Niño, como será este 2026, las precipitaciones ya no son suficientes para compensar el calor y radiación solar del verano.