Hoy, 9 de mayo, se celebra un nuevo aniversario de la Declaración Schuman de 1950, la cual es el referente histórico para la creación de la Unión Europea (UE). Esta fecha encuentra a la UE enfrentada a múltiples desafíos, entre ellos, la guerra en Ucrania -sin solución desde la agresión rusa en 2022- y la actitud errática de EEUU -quien fuera su aliado y protector, pero que con Trump a la cabeza se ha vuelto cada vez más hostil-. No obstante, este aniversario podrá ser recordado como un momento de fraternidad entre sus miembros y por la llegada de nuevos y viejos aliados.

Así quedó demostrado esta semana en Ereván. Ereván es la capital de Armenia, país con fuerte influencia soviética que de manera cautelosa intenta reorientarse hacia Occidente, luego de constatar que su fidelidad a Putin no fue suficiente cuando necesitaron su ayuda en Nagorno-Karabaj en 2023. La falta de apoyo ruso le costó la derrota ante Azerbaiyán, pero le trajo finalmente la normalización de relaciones no sólo con este último, sino con otro de sus enemigos, Turquía.

En Ereván no sólo se celebró la primera cumbre bilateral entre Armenia y la UE, sino que ha sido el lugar escogido para la cumbre de la Comunidad Política Europea, foro creado en 2022 después del inicio de la agresión de Rusia a Ucrania y que tiene por objeto discutir estrategias para la seguridad de Europa. En la Cumbre de la Comunidad Política Europea, se dieron cita los jefes de Estado y de gobierno de la UE y de otra veintena de países europeos -includos Reino Unido y Noruega- y por primera vez se invitó a participar a un mandatario no europeo, el primer ministro de Canadá, Mark Carney. Una cita que da muestras de la unidad con que Europa intenta enfrentar el mundo sin el apoyo estadounidense, en la que sus líderes han decidido cerrar filas y seguir estrechando lazos al otro lado del Atlántico, esta vez, con sus ojos puestos en Canadá, cuyo primer ministro ha demostrado tener la capacidad de interpretar la situación global como una oportunidad para que las potencias medias puedan formar nuevas alianzas ante las amenazas de potencias hegemónicas, como Rusia, EEUU o China.

En palabras del propio Carney “el orden internacional se reconstruirá, pero se reconstruirá desde Europa”. Será entonces un 9 de mayo especial, que encuentra a los europeos intentando asumir el liderazgo del nuevo orden mundial.