A poco más de dos semanas de asumir como seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio en la Región de Coquimbo, Darwin Castro instaló su primer diagnóstico: el problema no es la falta de actividad cultural, sino que muchas veces esta no logra llegar a las personas. «Hay gente que llega a la región y dice que no hay panoramas, pero sí los hay. El desafío es visibilizar mejor esa oferta para que las personas sepan dónde acudir», señaló.
Para la nueva autoridad, la brecha está en la difusión más que en la generación de contenidos, en un escenario donde —asegura— existen programas y espacios activos, pero poco conocidos fuera de ciertos circuitos. En esa línea, uno de los primeros énfasis de su gestión será fortalecer la visibilidad de la cartelera cultural y ampliar el acceso a la información. Trabajo territorial El seremi también puso foco en el trabajo en terreno, especialmente a través de programas que articulan la relación con comunidades y municipios.
«Tenemos 44 puntos de cultura comunitaria en la región, donde las organizaciones trabajan directamente con las comunidades. La cultura no puede quedar concentrada en un solo segmento», explicó. A esto se suma el programa Red Cultura, que permite canalizar recursos y apoyo técnico a los municipios.
«Se trabaja con los departamentos de cultura municipal en sus planes de gestión. Este año hay más de 150 millones de pesos destinados a convenios para fortalecer sus capacidades», detalló. Según Castro, este enfoque busca consolidar una red cultural más activa y descentralizada en el territorio.
Infraestructura pendiente En materia de infraestructura, el seremi reconoció brechas importantes, especialmente en espacios que permitan desarrollar actividades de mayor escala. «Hoy estamos al debe en infraestructura cultural. Muchas veces las obras no llegan porque no tenemos las condiciones técnicas para recibirlas, y eso es algo que hay que revertir», afirmó.
En ese contexto, destacó el proyecto del futuro Teatro Regional, impulsado por el Gobierno Regional, como una iniciativa clave para el desarrollo cultural de la zona. Más allá de la concursabilidad Otro de los puntos que abordó fue el rol de los fondos concursables, uno de los mecanismos más visibles del sistema cultural. «Se tiende a pensar que todo es concursable, pero no es así.
Hay proyectos con asignación directa y programas territoriales que no funcionan por concurso», explicó. Como ejemplo, mencionó la Orquesta Sinfónica de la Universidad de La Serena, que cuenta con financiamiento permanente, además de iniciativas como los puntos de cultura comunitaria. Aun así, defendió la importancia de los concursos.
«Los fondos concursables son necesarios, porque permiten que organizaciones accedan a recursos. Pero no pueden ser la única vía. Hay que fortalecer otras líneas de acción», sostuvo.