Uno de los mitos más conocidos de La Serena se remonta a varias décadas atrás y tiene relación con los supuestos túneles que conformarían una red subterránea secreta bajo el casco histórico, conectando iglesias coloniales, conventos y casas antiguas. Aunque no existen registros oficiales que confirmen su existencia, las leyendas sostienen que habrían sido utilizados como rutas de escape ante ataques de piratas o para ocultar tesoros religiosos. Entre los recintos que con mayor frecuencia se mencionan como parte de esta supuesta red figuran la Iglesia de la Providencia, Santa Inés —hoy convertida en centro cultural— y San Francisco, como posibles puntos de acceso o salida.

Según la tradición oral, estos pasadizos habrían unido puntos estratégicos de la ciudad, facilitando el desplazamiento entre conventos y residencias relevantes. Además, se cree que servían para resguardar a las órdenes religiosas durante incursiones piratas o para proteger objetos de valor, como oro y piezas religiosas. Si bien estos relatos forman parte del imaginario colectivo serenense, historiadores y registros oficiales coinciden en que no existen pruebas concluyentes de una red subterránea estructurada.

No obstante, el hallazgo ocasional de socavones o estructuras antiguas durante obras de construcción ha contribuido a mantener viva esta teoría a lo largo del tiempo.