La nominación de Sall, presentada formalmente por Burundi, país que ejerce la presidencia rotatoria de la UA, había suscitado dudas en círculos diplomáticos sobre el proceso y la coordinación dentro de la UA. Sall, que dirigió Senegal de 2012 a 2024, es visto por sus partidarios como un candidato capaz de gestionar negociaciones multilaterales en nombre del continente, pero sus detractores reprochan que su régimen reprimió con dureza protestas opositoras. La falta de un apoyo africano consensuado podría debilitar la influencia del continente en el proceso de selección en la ONU, donde importan los respaldos regionales.

Las elecciones para reemplazar a Guterres, cuyo mandato acaba el 1 de enero de 2027, tendrán lugar a finales de año. Además de Sall, hay otros tres candidatos que postulan a la Secretaría General de la ONU: la expresidenta chilena y exdirectora de ONU Mujeres Michelle Bachelet; la ex vicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general de la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), Rebeca Grynspan; y el actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi.