"Estos sismos son como un síntoma de dolor de espalda, algo le ocurre a nuestro cuerpo para que se desencadene ese dolor. En este caso, algo está pasando de forma continua para que haya sismicidad. Con los datos que tenemos, nosotros pensamos que probablemente hay una zona anómala", agregó.

Es decir que, "en términos muy simples, hay un tipo de roca distinta, que en el fondo es muy sensible a los cambios de esfuerzo. Para que se entienda mejor, eso quiere decir que si yo lo toco un poquito, eso cruje, cruje y cruje. Probablemente, también haya presencia de fluidos en esa zona o agua que viene desde áreas más profundas.

Cuando vemos en las noticias que hay sismicidad en el Tupungatito, por ejemplo, es porque un fluido pasó por las rocas", cerró el doctor.